El presidente José Mujica alertó este jueves por la noche sobre la posibilidad de que sean retenidos judicialmente en aeropuertos del exterior los siete aviones Bombardier de la flota de Pluna, en el marco de los reclamos por deudas que todavía pesan sobre la aerolínea de bandera.

Sin que nadie le pregunte directamente sobre el asunto, el mandatario transmitió a periodistas al término de un evento organizado por el Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP), que las aeronaves podrían ser “secuestradas en cualquier momento”.

“Me extraña que en el Uruguay no se den cuenta”, aseguró.

La compañía cerrada en julio dejó deudas tanto en Uruguay como en los destinos de la región hacia donde volaba a diario.

A su juicio, ese inconveniente “subyace” sobre el “esqueleto de Pluna”, y comparó el asunto con los inconvenientes que generó en Argentina los denominados “fuentes buitre”.

Esos fondos son los capitales que invirtieron en la deuda pública del vecino país mientras se encontraba débil, para luego entablar un pleito para recuperar con creces su inversión en momentos de auge económico del país.

“Fíjese que la presidenta argentina bajó en Marruecos, y no fue a Roma, y después se trasladó”, comentó el presidente, con respecto a la precaución que tomó Cristina Fernández con posibles acciones judiciales en Italia, al viajar al Vaticano para entrevistarse con el papa Francisco días atrás.

La principal amenaza para los aviones de Pluna parten de Argentina y Paraguay, pero también persiste peligro por los juicios de Brasil. El gobierno entiende que la debilidad jurídica en Argentina puede jugarle una mala pasada a la hora de un pleito que tenga en el medio a los aviones, el único bien de Pluna que tiene valor.

Consultado el ministro de Transporte, Enrique Pintado, admitió que existe un “riesgo”, y explicó que el tema ya está siendo analizado con los ex trabajadores de Pluna, que formaron una empresa para retomar las operaciones de la aerolínea.

“Es un riesgo que existe. Créanme que hay una alternativa”, dijo el secretario de Estado. Para el gobierno existen argumentos “sólidos” para defender que la nueva empresa de los trabajadores no es una continuidad de Pluna, y que por lo tanto no son de recibo los juicios en el exterior para cobrar las deudas que dejó la compañía cerrada.

“El problema está en que no nos gustaría estar discutiendo esos argumentos sólidos con los aviones retenidos en algún lado, en los juzgados, para que nos den la razón años después, porque eso significaría que la aeronave termina siendo chatarra”, aseguró Pintado.

Es que si prospera el secuestro de los Bombardier, el gobierno se queda sin bienes para poder hacerse del dinero que le permita cancelar la deuda con el Scotiabank.

El presidente del sindicato de la ex Pluna, César Iroldi, dijo que el gremio no ha analizado “por el momento” la posibilidad de que los aviones puedan ser incautados en el extranjero. “Nosotros seguimos adelante con el plan de negocios”, afirmó Iroldi.