Montevideo. El gobierno uruguayo comenzó a medir el impacto en la industria local de las restricciones aplicadas por su par brasileño a las importaciones de vehículos, luego que las autoridades norteñas decidieran incluir al sector dentro del régimen de licencias no automáticas, lo que puede demorar el ingreso de esos bienes hasta 60 días.

Los equipos técnicos de la Dirección Nacional de Industria mantuvieron contactos en la víspera con Cancillería y con el embajador en Brasil, Carlos Amorín, para obtener la información con las posiciones arancelarias alcanzadas por la medida, con el objetivo de determinar “cuál sería el volumen de productos” afectados, informó el director de Industria, Sebastián Torres.

A nivel oficial todavía no estaba claro  si las licencias serían impuestas exclusivamente a la compra de vehículos terminados o también incluirán al sector autopartista. “Si se lee como una posible retaliación contra Argentina, el negocio más grande es en los autos”, dijo Torres.

Una vez definidos los efectos, “seguramente haremos llegar un planteo” a las autoridades competentes de Brasil, agregó el jerarca.

Si Uruguay se ve afectado, el objetivo del gobierno será alcanzar un mecanismo similar al negociado con Argentina cuando ese país incluyó a varios productos que Uruguay exporta en el régimen de licencias no automáticas. En esa oportunidad, se acordó fijar una comisión para realizar el seguimiento de las licencias, que permite identificar una vez por semana a aquellas que están demoradas para darles prioridad en el trámite.

El tema será tratado también en un ámbito más general en la visita que la mandataria brasileña, Dilma Rousseff, realizará a Uruguay este mes, dijo el titular de la Dirección de Industria.

Desde el lado privado, la medida fue analizada ayer por los empresarios de la Cámara de Industriales Automotrices del Uruguay, informó el secretario ejecutivo de la gremial, Ramón Catáneo.

“Es una medida peligrosa”, dijo el ejecutivo, quien interpretó el movimiento como una respuesta frente a las trabas argentinas y a raíz de los problemas que experimenta Brasil en el mercado doméstico con los automóviles de extrazona, en particular los provenientes de China.

Luego de analizada la situación, la Cámara tiene previsto un encuentro para la próxima semana con autoridades del gobierno, agregó Catáneo. En cualquier situación, “la estrategia de Uruguay tiene que ser no confrontativa”, especificó el empresario.

Brasil importa la mayoría de las piezas para el armado de vehículos desde Europa y Asia, en una proporción de 40% y 30%, respectivamente. El resto proviene de la región, pero las ventas de partes argentinas no supera el 10% del total del negocio automotriz existente entre los dos países, informó el titular de Industria.

En la actualidad operan en el país tres empresas de armado de vehículos: Nordex, Chery-Socma y Effa Motors. De acuerdo a la información suministrada a El Observador por el Instituto Uruguay XXI, se armaron en 2010 unos 4.000 vehículos.

El sector automotriz y autopartista uruguayo se compone por más de 40 empresas con cerca de 2.000 trabajadores.

Se trata de una industria de fuerte crecimiento en los últimos seis años, que llegó a exportar en 2010 por un monto de US$ 267 millones, con una tasa de crecimiento anual promedio en ese período de 21%, según un informe de la Dirección Nacional de Industria al que accedió El Observador.

Incluso, la actividad manufacturera automotriz logró en 2010 recuperar totalmente las ventas perdidas durante la crisis en 2009, llegando a superar en 17% el volumen récord comercializado en 2008.

El destino principal de la producción es la región. Argentina y Brasil acaparan 90% de las exportaciones, lo que convierte a los acuerdos comerciales en un elemento vital para el sector, al tiempo que ofician como incentivo para la radicación de nuevas inversiones.

El mercado brasileño incrementó su participación en las ventas automotrices uruguayas a partir de 2009, cuando comenzó a comprar vehículos.

Durante 2010, importó más de US$ 102 millones en vehículos y autopartes, repartidos en similares proporciones.

De todas formas, el principal mercado para el sector continúa siendo Argentina, que en los últimos seis años demandó 58% del total de los productos automotores exportados por el país.

La composición del segmento de autopartes está dominado por la producción de ejes y semiejes que representan 35% de las ventas al exterior, seguido de los tapizados de cuero (29%), tubos de acero (18%) y cables eléctricos (10%).

A pesar del crecimiento del sector en el país, la balanza comercial sectorial es netamente desfavorable a Uruguay. En 2010, el mercado local importó productos automotores por US$ 943 millones, de los cuales US$ 619 millones correspondieron a vehículos.

La mitad de las compras al exterior se realizaron a países del Mercosur, aunque el bloque regional comenzó a perder mercado a favor de China y México.