Montevideo. El conflicto entre los trabajadores y las empresas de supergas puede finalizar este lunes. El fin del desabastecimiento de garrafas de 13 kilos dependerá de la respuesta que las empresas den a la última propuesta que surgió este viernes en el ministerio de Trabajo.

Sin embargo, si el lunes no se define un acuerdo, y con el correr de los días se agudiza el desabastecimiento, el ministerio de Trabajo evalúa aplicar la esencialidad, aseguraron a Observa fuentes del gobierno.

El ministerio analiza “permanentemente la situación con las autoridades de Ancap, con respecto al stock de garrafas existente”, señalaron las fuentes.

“Si las condiciones de desabastecimiento generan las situaciones que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) establece para que se configure la esencialidad, no se vacilará en garantizar que se cumpla el servicio”, aseguraron. Los servicios esenciales son los que afectan la vida, seguridad o salud de las personas, y en este caso “hay que analizarlo muy a fondo”, dijeron.

Desde el gobierno, de todas formas, se espera que haya acuerdo este lunes, para no tener que tomar la medida. Además, insistieron en la reunión que los costos del conflicto no se trasladen al precio del combustible.

El posible acuerdo. La reunión entre las partes realizada en el ministerio de Trabajo fue “durísima”, según participantes del encuentro.

Los trabajadores pidieron la presencia del presidente de Ancap, Raúl Sendic, que llegó a media mañana a la reunión. Allí, según las fuentes, le recriminaron al jerarca que “no está defendiendo la lucha de los trabajadores”.

Después de algunos intercambios, cuartos intermedios y propuestas variadas, Sendic recomendó a las partes aceptar una propuesta que incluye, entre otras cosas, una reducción de la jornada laboral de 44 a 40 horas semanales.

Además, los empleados tendrán un aumento por el 100% de la inflación más tres puntos de recuperación semestral. Hasta ahí todos estaban de acuerdo.

Pero el diferendo surgió a la hora de redactar el acuerdo, cuando los trabajadores quisieron incluir en la rebaja horaria a los empleados de los call center de las empresas.

Según las fuentes, la rebaja horaria se otorga por el desgaste físico que los empleados tienen al cargar las garrafas, tarea que no realizan los empleados de las oficinas.

Y ese es el punto de la discordia. El dirigente sindical Raúl Ferrando destacó los avances de las negociaciones y dijo que si el lunes hay acuerdo “se termina el conflicto”. Los empleados esperan que las empresas acepten rebajar las horas a todos los trabajadores.

Desde el sector empresarial, el gerente comercial de Riogas dijo a El Observador que “se está analizando con mucha tranquilidad y responsabilidad el punto para dar una respuesta el lunes”.

Es que rebajar las horas a los empleados de los call center no estaba en los planes empresariales y durante el fin de semana analizarán la oportunidad y los costos del reclamo.

Por el momento, los empleados continúan con medidas de lucha, y trabajan dos horas por día en el envasado de supergas, salvo la empresa Megal, que está habilitada a trabajar seis horas.

Las empresas insisten en que esa producción no es suficiente para cubrir las demandas de gas de hospitales, comedores y otros comercios.