La Paz. El grupo indio Jindal inició las esperadas obras del primer proyecto siderúrgico en Bolivia, de US$2.100 millones, en el gigantesco yacimiento sudoriental de El Mutún, fronterizo con Brasil, informó este sábado el gobierno de La Paz.

La "piedra fundamental" de la industria fue colocada en el mismo yacimiento el viernes por el presidente de la filial local de Jindal, Vikrant Gujral, en un acto al cual el presidente Evo Morales desistió de asistir a último momento, según reportes de medios locales.

El viceministro de Desarrollo Productivo del Ministerio de Minería, Héctor Córdoba, dijo a reporteros que con el acto del viernes comenzó a correr un plan de inversiones que estaba pendiente por más de dos años y apunta a que Bolivia inicie la producción de acero en el segundo semestre del 2014.

"Ayer (viernes) arrancó el proceso (...) el compromiso de la Jindal es muy grande, tiene que invertir prácticamente un millón de dólares por día, de modo que por año estamos hablando de US$300 millones" hasta completar el proyecto en siete años, agregó el funcionario.

El diario El Día de Santa Cruz, capital del departamento homónimo donde se encuentra El Mutún, dijo que por la inasistencia de Morales "quedó pendiente la colocación de una plaqueta como recordatorio de lo que la Jindal denomina 'el día uno de un viaje de más de 40 años'".

Jindal invertirá en el proyecto siderúrgico en ejecución, consistente en un contrato de riesgo compartido con la estatal Empresa Siderúrgica Mutún, que le da derecho a explotar durante 40 años la mitad de la reserva, una de las más grandes del mundo con un potencial total calculado en 40.000 millones de toneladas de hierro, más otros minerales.

El plan prevé la producción de 1,5 millones de toneladas de acero al año para el consumo interno y variedades de hierro semiprocesado para exportación, en un emprendimiento que estará acompañado de una planta termoeléctrica y la ampliación del acceso boliviano a la hidrovía Paraguay-Paraná.

El contrato entre Jindal y el gobierno izquierdista de Evo Morales fue firmado hace poco más de tres años, pero tropezó con una serie de dificultades por las que ambas partes cruzaron acusaciones que demoraron el inicio efectivo de las obras.

A principios de este año, el gobierno cobró a Jindal boletas de garantía de US$18 millones, por incumplimiento de inversión, aunque no estaba confirmado si la socia india depositó nuevas garantías para comenzar los trabajos, como fue anunciado recientemente.

La última dificultad fue el saneamiento de parte de las tierras afectadas por el proyecto, que el gobierno tuvo que confiscar a ganaderos locales.

"Después de dos semanas de haber recibido las tierras para el proyecto y a pesar de no estar totalmente saneadas, la compañía cumple el compromiso asumido de iniciar la primera etapa del proyecto", dijo Gujral, citado por los diarios.

Los medios agregaron que todavía estaba pendiente el saneamiento de 200 de las poco más de 5.000 hectáreas en las que se realizará la explotación de hierro.

El gobierno dijo recientemente que espera recibir utilidades netas anuales de al menos US$200 millones cuando el proyecto de Jindal esté en marcha. También anunció que considera desarrollar un proyecto totalmente estatal en la mitad del yacimiento no entregada al grupo indio.