La oferta exportable de frutas tropicales que ofrece el suroccidente de Guatemala está aumentando, luego de que el 12 de marzo 107.360 hectáreas fueron declaradas libres de la mosca del mediterráneo por el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA)

Las áreas están ubicadas en 10 municipios de Retalhuleu, San Marcos, Suchitepéquez y Quetzaltenango, donde se produce el 80% del mango de exportación.

Luego del anuncio de las zonas libres, los productores buscan diversificar sus cultivos.

“En las nuevas zonas existen 25 mil hectáreas con potencial para sembrar nuevos cultivos de frutas tropicales que antes no se cosechaban, como papaya, cítricos y zapote”, refirió Wílmar Méndez, asesor del programa Moscamed en Guatemala.

El año pasado se cultivaron en esos departamentos siete mil hectáreas de mango de exportación que generaron US$10 millones, añadió Méndez.

El asesor explicó que el proceso de desinfección de los productos para exportación consiste en un tratamiento hidrotérmico —lavado con agua caliente—, para que las larvas de la mosca del mediterráneo mueran.

“Pero ya que las áreas están libres se podrán enviar los productos de una manera más fácil, directa y con menores costos para los productores”, agregó Méndez.

Aunque las nuevas áreas ya fueron declaradas libres por el MAGA, hace falta que visiten el lugar los técnicos de la Secretaría de Agricultura de México y el Departamento de Agricultura de Estados Unidos para exportar de manera directa y sin el proceso hidrotérmico.

En Guatemala ya existían cuatro millones 425 mil hectáreas libres de la mosca del mediterráneo, de las cuales dos millones 950 mil fueron reconocidas a escala internacional en 1999 por México y en el 2001 por Estados Unidos.

Estas áreas están ubicadas en Petén y exportan papaya a Estados Unidos sin restricciones cuarentenarias, “el año pasado se registraron US$5 millones en exportaciones desde ese departamento”, añadió Méndez.

Beneficiados. Jorge Luis Cifuentes, supervisor de la finca de mangos Maragos, en la aldea El Cristo, Suchitepéquez, explicó que para poder exportar a Estados Unidos deben enviar el producto a una importadora en Villa Nueva para efectuar el proceso de desinfección.

Sin embargo, “cuando las áreas sean declaradas libres a escala internacional podremos enviar los mangos de forma directa”, añadió el productor.

Cifuentes expuso su interés en diversificar los cultivos de la finca. “Tenemos varios proyectos para sembrar coco, papaya y piña, pues en la actualidad producimos un millón 800 mil mangos de exportación, pero aumentaremos la producción y los envíos”, agregó.

“Existen muchas posibilidades para diversificar los cultivos, ya que los mercados internacionales demandan más productos”, refirió Víctor Hugo Velásquez, productor de minivegetales de Ocós, San Marcos.

Las áreas libres “también generan más empleo y duplican la cantidad de los productos que exportamos”, señaló José Medina, productor de San Marcos.

Medina añadió que por manzana trabajan cinco personas en las plantaciones, “pero se incrementará el número de empleados cuando tengamos más cultivos”.

Efraín Albillo, productor de Ocós, explicó que el programa Moscamed colocó redes de trampeo en sus áreas de producción. “Moscamed cuenta con educadoras para el hogar, que brindan apoyo a la comunidad y a las mujeres, además del monitoreo de la mosca”, manifestó.

Los tres productores exportan a una cadena de supermercados con sede en Atlanta, Estados Unidos.

Monitoreo. El programa Moscamed efectúa monitoreos en las zonas que ya han sido declaradas libres de la mosca del mediterráneo y en las que se trabaja para que lo consigan.

En el país existen siete puestos de control cuarentenario en las carreteras que revisan los vehículos, para que no ingresen fruta que podría estar contaminada.

Guillermo Santa Marina, jefe del puesto de cuarentena Las Palmas, en Suchitepéquez, indicó que cada día pasan unos seis mil automotores por ese lugar. “Para Semana Santa se espera que aumente el paso de vehículos; estamos preparados para trabajar las 24 horas”, resaltó.

Los frutos de cuarentena total que no pueden pasar a las áreas libres de la mosca del mediterráneo son café, guayaba, pera, caimito y naranja agria, por ser hospederos de la plaga.

Entre los frutos con cuarentena parcial está la naranja dulce, el mango, mandarina, manzana, durazno, ciruela, melocotón, nectarina, uva e higo.

Los frutos de libre circulación en las áreas libres de la mosca son las aceitunas, banano, coco, fresa, aguacate, chile, frambuesa, melón, papaya, sandía, piña, tamarindo y tomate.

Las frutas importadas pueden ingresar en el área si el propietario presenta la factura o el empaque original del producto, aseguró Santa Marina.

Ciclo de mosca. La mosca del mediterráneo es una plaga agrícola que ataca la fruta madura y las hembras depositan huevos adentro.

Luego de unos ocho días las larvas o gusanos se alimentan de las frutas, lo que ocasiona daños económicos para los agricultores.

El ciclo continúa cuando las larvas saltan del fruto y se entierran en el suelo, allí se transforma el gusano en pupa y luego nace la mosca repitiendo el ciclo de vida.

Los productos que se encuentran en áreas libres de la mosca del mediterráneo no tienen restricciones cuarentenarias cuando se envían a otros países, añadió Santa Marina.

Acuerdo. Protección agrícola. Las 107.360 hectáreas declaradas como libres de la mosca del mediterráneo están ubicadas en los municipios de Champerico, San Andrés Villa Seca y Santa Cruz en Retalhuleu.

En San Marcos fueron identificadas como áreas libres de hospederos Tecún Umán, Ocós y Pajapita; mientras que en Suchitepéquez fueron los municipios de Cuyotenango y San Lorenzo.
También en Quetzaltenango se estableció Coatepeque como área libre de la plaga.

El programa Moscamed busca erradicar y controlar la plaga de la mosca del Mediterráneo usando el control terrestre con aspersión de insecticidas naturales.

De ese insecto llamado científicamente Ceratitis Capitata Wied, existen cien especies distintas distribuidas en el trópico, que con conocidas como una de las plagas más destructivas del mundo por las pérdidas que ocasiona en frutas y hortalizas.