Un canal de riego que funciona desde hace 50 años en San Jerónimo, Baja Verapaz, Guatemala, es parte fundamental para el desarrollo de ese municipio, pues es utilizado para la industria, turismo, ganadería, agricultura, producción de plantas ornamentales, así como para abastecer la localidad de agua domiciliar.

Según Mario Del Valle, gerente de la planta generadora de energía Enel, Matanzas y San Isidro, este proyecto es un buen modelo de desarrollo del buen uso del recurso agua, desde la parte alta hasta la parte baja de San Jerónimo.

“En nuestro caso tenemos en la parte alta la planta San Isidro y en la parte media la planta Matanzas, luego en la parte baja está la municipal. Aunque esta última no pertenece a nuestra empresa, forma parte del encadenamiento de agua del canal de riego”, mencionó Del Valle.

Refirió que en la planta San Isidro se producen 3.4 megavatios hora, mientras que en Matanzas, 11.7 megavatios hora, y lo importante es que con lo que se genera de energía se alumbran escuelas, el área de Salud, entre otras instituciones, así como varias áreas del territorio nacional, ya que esta se conecta con el Instituto Nacional de Electrificación.

Agricultura. Moisés Román, presidente de la Asociación de Usuarios de la Unidad de Riego San Jerónimo – Salamá (Aursa), dio a conocer que aún no han logrado sistematizar la exportación de productos que salen del valle que utilizan ese sistema de riego, tal es el caso de los helechos (plantas ornamentales).

Cecilio Barrios Rosales, productor de maíz dulce, refirió: “el agua del sistema de riego es de mucho apoyo porque sacamos hasta tres cosechas al año de este producto, que no solo permite ingresos personales, sino también beneficia a otros pobladores, ya que se emplea mucha mano de obra, y por eso decimos que el canal de riego es una bendición por medio del agua”.

“Nuestro tipo de producción también apoya a la ganadería, ya que la caña del maíz es parte de su alimentación, lo que nos permite dos opciones de trabajo propio: la agricultura y la crianza de animales".

Miguel López, agricultor, mencionó que además muchos campesinos se dedican a la siembra de tomate, pepino, chile y otros produtos, y todo gracias al agua que fluye por medio de este canal de San Jerónimo.

Mario López, encargado de los dos tanques de agua de la Municipalidad de San Jerónimo, dijo que este canal es de mucha utilidad, principalmente para el casco urbano y algunas aldeas aledañas.

Ejemplo de ello, agregó el técnico, es que uno de los tanques de captación abastece de agua domiciliar a dos mil habitantes de tres comunidades de ese municipio, y el otro, el más grande, provee del líquido al área urbana; es decir, a unos siete mil habitantes.

“El canal de riego abastece a los tanques con mil litros de agua por segundo, que equivale a un metro cúbico del líquido, y para que los vecinos obtengan este servicio se necesitan 120 metros cúbicos”, citó López.

Importante recorrido. El canal nace por la necesidad de lograr un sistema de riego para las tierras productivas y llevar agua a las casas de los pobladores del municipio de San Jerónimo.

En 1963 se comenzó la construcción de la obra aprovechando el suministro del río Concepción, que nace en la Sierra de las Minas, el cual alimenta El Salto de Chilascó, una de las caídas de agua más altas de Centroamérica.

En el lugar del área denominada de uso sostenido, en la Sierra de las Minas, se hizo el trasvase, único sistema de ingeniería que permitió, cuatro años más tarde, contar con el canal de riego de San Jerónimo.

El canal comienza su recorrido desde el afluente Concepción, que nace en la Sierra de las Minas hasta el trasvase.

Luego el agua corre hacia el río San Isidro —que atraviesa parte de San Jerónimo—, para unirse a los afluentes Matanzas y Las Flautas.

El agua se une al río San Jerónimo para llegar hasta el sitio conocido como presa Las Astras, a un reservorio construido por la empresa Enel.