Las interrupciones del servicio eléctrico son cotidianas desde el inicio del verano. La principal causa es la falta de inversión en los últimos 15 años, según declararon coincidentemente técnicos del sector energético.

Los usuarios se lamentan porque Paraguay es propietaria de tres empresas hidroeléctricas (Itaipú, Yacyretá y Acaray); una de ellas figura inclusive entre las más grandes del mundo, pero la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) no mejora su servicio.

La inversión anual debe ser de US$250 millones para poder dar la calidad y confiabilidad al sistema eléctrico; sin embargo, recién desde hace dos años la inversión en obras de la institución llega apenas a unos US$120 millones.

La cifra ni siquiera se aproxima al monto estimado por los técnicos de la dirección de planificación de la empresa del Estado.

El retraso en las inversiones fue abriendo la brecha entre el crecimiento de la demanda y la capacidad de las redes de transmisión y distribución.

Actualmente, el récord de demanda es de 2.161 megavatios (MW), pero las subestaciones y redes pueden soportar menos de eso.

En los últimos años, la ANDE encaró nuevas obras de infraestructura  y  compra de equipos; instaló transformadores y nuevos alimentadores de 23 kV en capital y área de influencia, para reforzar sus redes a  fin de aumentar la capacidad.

También amplió numerosas estaciones y subestaciones. Sin embargo, estas inversiones no fueron suficientes porque persisten las interrupciones de energía eléctrica.

Aún le queda a la estatal enfrentar otro máximo de consumo en el mes de marzo y a los usuarios nuevos cortes del servicio. Es que la vuelta de vacaciones siempre está enmarcada de aumento del consumo.