París. El presidente francés, Francois Hollande, dijo este sábado que Peugeot debe renegociar su plan para despedir a 8.000 empleados y cerrar una de sus plantas a fin de minimizar el impacto social del recorte, mientras que acusó a la automotriz de mentir sobre sus intenciones y de cometer graves errores estratégicos.

En una entrevista para celebrar el día nacional de Francia, Hollande dijo que un programa del gobierno destinado a apuntalar al sector automotriz, que será anunciado el 25 de julio, incluye incentivos públicos para alentar a los consumidores a comprar vehículos fabricados en el país.

El presidente francés descartó, sin embargo, regresar al recorte de subsidios introducido durante la crisis financiera de 2009 por el ex presidente conservador Nicolas Sarkozy, que según dijo tuvo altos costos para los franceses.

Sin embargo, admitió que no podía evitar que Peugeot detuviera su producción en la planta de ensamblaje de Aulnay, cerca de París, para el 2014.

Hollande, que llegó al poder en mayo con la promesa de reducir el desempleo y detener el constante declive de la actividad industrial de Francia, reconoció que Peugeot tenía razones para realizar los recortes anunciados.

La compañía dijo la semana pasada que su departamento de manufacturas está perdiendo 200 millones de euros (US$244,88 millones) al mes.

"No obstante, el plan no es aceptable en su actual condición. Debe ser renegociado", indicó Hollande, agregando que quería garantizar la aprobación de paquetes de despido voluntario o que se encontraran nuevos empleos para todos los trabajadores afectados.

"Queremos abrir discusiones para que no existan despidos directos en Peugeot", expresó.

Peugeot hasta ahora ha dicho que hallará empleos para el grupo de 1.500 trabajadores implicados y que otros 3.600 miembros del personal recibirán ofertas de retiro voluntario hasta el 2013.

El anuncio de Peugeot se produce mientras Hollande afronta el escrutinio por alzas de impuestos en miles de millones de euros para cumplir con la meta de déficit de este año - que según estimaciones empeorará en 2013 - y encara problemas para cumplir con sus promesas de campaña de aplacar los peores niveles de desempleo vistos en Francia en 12 años.

Errores estratégicos. El mandatario dijo que el gobierno tenía formas de "ejercer presión" y que podía brindar créditos para asegurarse de que Peugeot cumpla con sus compromisos a fin de que Aulnay siga siendo un sitio de producción industrial.

Desestimó un llamado del presidente ejecutivo de Peugeot, Philippe Varin, para que el Estado reduzca las enormes cargas sociales que pesan sobre los costos laborales, que según dijo el ejecutivo hacían que la actividad fabril fuera poco competitiva.

"Es muy fácil culpar a los costos laborales. Hubo malas decisiones estratégicas", dijo Hollande. "Hubo atrasos para tomar las decisiones difíciles y los accionistas estaban demasiado hambrientos por dividendos cuando se debió haber hecho más inversión", aseveró.

El Gobierno dijo que consideraría tomar pasos como recortar la carga social o laboral como parte de un programa para impulsar la competitividad encabezado por el ex ejecutivo de EADS, Louis Gallois, que sería completado en octubre.

Sin embargo, eso llegaría demasiado tarde para aliviar la actual crisis en el sector automotriz.

El presidente acusó además a Peugeot de desorientar a la opinión pública al ocultar sus planes hasta después de las elecciones presidenciales y legislativas. Un portavoz de la compañía se negó a hacer comentarios.

"Hubo mentiras - este plan no fue anunciado aunque ya estaba en la agenda - y un retraso deliberado hasta después de las elecciones", declaró Hollande.