Tegucigalpa. Nadie lo vio venir. Tras un año de bonanza, el precio del café se fue en picada, llevándose las ilusiones de miles de hondureños que habían puesto sus esperanzas en las grandes utilidades a través del preciado grano.

Esta picada afecta a toda la cadena del café, por lo que ahora productores, exportadores, intermediarios y, sobre todo, el gobierno, resienten la realidad: los precios bajos regresaron.

Para las arcas del Estado, la posibilidad de tener divisas por alrededor de US$1.500 millones, unos 29.175 millones de lempiras, se esfumó.

Lo que se proyecta es una merma de ingresos para la cadena que oscila en los US$200 millones, es decir, una cifra cercana a los 3.890 millones de lempiras.

Dicha cantidad representa más del 1% del Producto Interno Bruto (PIB).

Se desconoce si las autoridades económicas de Honduras han tomado en cuenta el dato para hacer las revisiones al crecimiento de la economía para el 2012.

“Teníamos una proyección de exportar US$1.500 millones de generación de divisas, pero a raíz de la caída de los precios se van a lograr aproximadamente US$1.300 millones”, mencionó el gerente del Instituto Hondureño del Café (Ihcafé), Víctor Molina.

El rubro del café representa el 27% del Producto Interno Bruto agrícola, así que esta caída de precio es desde ya un duro golpe para la economía.

No obstante, aunque son cerca de US$200 millones menos de lo esperado, “la cantidad proyectada es mayor que lo que se logró generar en divisas el año pasado cuando las exportaciones cerraron en US$1.240 millones”, declaró Molina.