A pesar de los constantes ajustes por combustibles que se aplican a las tarifas eléctricas, las finanzas de la ENEE continúan sumergidas en una crítica situación. Por cada lempira en concepto de ingresos, la estatal eléctrica gasta 1,03 lempiras (US$0,054).

Revertir esa brecha entre los ingresos y los gastos requiere de una reestructuración de la denominada empresa pública más grande de Honduras.

Así lo plantea un informe de la Comisión Nacional de Energía (CNE), al que El Heraldo tuvo acceso y que por su importancia de revelan algunos detalles para evitar el colapso económico de la ENEE.

Los organismos financieros han realizado varios estudios para identificar el modelo más adecuado para convertir la estatal pública en una empresa competitiva. La Comisión Nacional de Energía cuestiona que "la ENEE se mantiene como un ente monopólico integrado verticalmente".

El análisis está sustentado en profundas investigaciones realizadas por organismos financieros internacionales como el Banco Mundial (BM), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Fondo Monetario Internacional.

"Se debe atender la recomendación de los entes internacionales referente a la reestructuración de la ENEE, principalmente a la separación en unidades de negocio", subrayá la publicación de la CNE.

Agrega que estas unidades tiene que tener capacidad operativa independiente con meta e índices definidos y obligatorios. De esta forma se podrá obtener ayuda en los programas de expansión de la empresa.

Los organismos financieros han realizado varios estudios para identificar el modelo más adecuado para convertir la estatal pública en una empresa competitiva. La Comisión Nacional de Energía cuestiona que "la ENEE se mantiene como un ente monopólico integrado verticalmente".

Crisis financiera. La compraventa de energía, que es la principal actividad de la ENEE, no está generando la suficiente cantidad de recursos para atender todas las demandas de esa empresa, por ejemplo nuevas inversiones en el sistema de distribución.

La crisis financiera puede ser explicada por una combinación de factores, de acuerdo con el BM, destacando el desempeño inadecuado de la ENEE (altas pérdidas eléctricas del sistema), la vulnerabilidad de los costos de la generación de un sistema predominantemente térmico sujeto a la volatilidad del precio internacional del combustible, altos costos de los contratos a mediados de los 1990.

Al 30 de septiembre del presente año, la estatal eléctrica registró ingresos por la suma de 11.545 millones de lempiras (US$609,4 millones), inferior a los 11.909 millones en concepto de gastos (US$628,6 millones), lo que arroja una pérdida de 364 millones (US$19,2 millones). La situación ha empeorado si se compara con los resultados de los primeros nueve meses de 2009, cuando los ingresos fueron de 10.169 millones de lempiras (US$536,7 millones) y los gastos alcanzaron 8.949 millones (US$472,3 millones), registrando un superávit de 1.219 millones (US$64,3 millones).

Además, otras variables han experimentado un aumento, por ejemplo las cuentas por cobrar pasaron de 1.408 millones (US$74,3 millones) a 1.555 millones de lempiras (US$82,07), mientras que las cuentas por pagar subieron de 1.649 millones (US$87,04 millones) a 2.057 millones de lempiras (US$108,5 millones), equivalente a una alza nominal de 587 millones (US$30,9 millones).

Para el período 2010-2014, se proyecta que las pérdidas ascenderán a 7.076,3 millones de lempiras (US$373,5 millones apróx.). En cuanto al déficit acumulado en ese período analizado totalizaría 17.170,3 millones (poco más de US$900 millones) . El Congreso Nacional aprobó 18.516,2 millones de lempiras (US$977,3 millones) en concepto de presupuesto, de los que 14.657,8 millones (US$773,6 millones) procederán de la venta de energía, mientras que 3.555,5 millones (US$187,6 millones) se gestionarían a través de fuentes financieras externas y los restantes 42,9 millones de lempiras (US$2,2 millones) serían transferencias y donaciones del gobierno central y del sector externo.

Pérdidas eléctricas. La CNE revela que de enero-junio de 2010, las pérdidas sumaron 26%, las más altas de Centroamérica, excepto Nicaragua. En Latinoamérica, el promedio es de 6.5%. Las pérdidas equivalen a la generación del complejo Cañaveral-Río Lindo (29 y 80 megavatios de capacidad instalada, respectivamente), o sea 784 megas en el año.

Hasta septiembre anterior, el porcentaje de pérdidas técnicas fue de 24,1%, superiores en 1,2% a las registradas en el segundo trimestre (22,9%), a pesar de haber desarrollado actividades de revisión, calibración de medidores a medianos consumidores, comerciales y residenciales, eliminación de servicios directos aprobados y no aprobados por la empresa, revisión y eliminación de promedios y anomalías reportadas por transparencia, Semeh y otros, así como la realización de ajustes por hurto de energía, dice un reporte de la ENEE. En términos nominales, cada punto de pérdida equivale a 150 millones de lempiras, o sea al año la estatal deja de recaudar 3.300 millones.

Para la Comisión Nacional de Energía, si no hay inversión no se podrá reducir las pérdidas, aunque el BID y el BM han otorgado préstamos para ese propósito, los recursos no han sido desembolsados. Se estima que entre ambos entes financieros, los desembolsos oscilarán entre US$60 millones y US$80 millones.

Sin embargo, un estudio del Banco Mundial indica que la inversión en el sistema de distribución oscila entre US$600 millones y US$650 millones. "Cualquier reducción en las pérdidas comerciales produce más ventas y menos generación, lo cual significa ingresos mayores y menores costos de generación", sostiene el BM.

Recomendaciones. Pese a que el gerente de la estatal eléctrica, Roberto Martínez Lozano, ha anunciado que la empresa está saliendo de su crisis financiera, el gobierno del presidente Porfirio Lobo Sosa está obligado a tomar acciones radicales para aumentar los ingresos vía eficiencia en la red de distribución y reducir los gastos a través de controles más estrictos y la contratación de energía limpia, la CNE considera pertinente impulsar una serie de medidas.

La primera es actualizar las proyecciones de la demanda para definir las cantidades de potencia y energía que necesita el sistema interconetado de la ENEE. En base a lo anterior se puede convocar a una licitación pública para comprar más energía. Otra recomendación es separar las funciones de lectura, medición y cobro en diferentes empresas mediante licitación.

La última sugerencia es que el gobierno debe definir de manera clara los incentivos a la generación de energía renovable, a fin de que estos sean transparentes y medibles, así como definir quien paga los sobrecostos si ese fuere el caso.

Por su parte, la administración Lobo Sosa se comprometió con el FMI a eliminar la mora del sector público con la compañía eléctrica (diciembre 2010), la ENEE pagará sus obligaciones vencidas con el sector privado (marzo 2011) y elaborar planes integrales para recuperar la viabilidad financiera y mejorar la eficiencia operacional de las empresas públicas de servicios (marzo 2011). En cuanto al incremento de la tarifa y el traslado del ajuste por combustible, las autoridades de la estatal eléctrica han venido cumpliendo al pie de la letra esas recomendaciones. En los últimos meses el ajuste fue de 9% en la factura mensual.