Tegucigalpa. La generación privada de energía eléctrica con diésel y bunker resultó una pesada carga para la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) durante 2011.

A pesar que las empresas térmicas generaron menos del 58% de la energía total del sistema interconectado de la estatal eléctrica, los propietarios de las plantas absorbieron el 82% de los ingresos procedentes de la facturación.

Lo anterior se explica por los altos costos por kilovatio hora establecidos en los contratos, las constantes variaciones de los derivados del petróleo en el mercado internacional y que al final impactan en los cargos variables, a lo que se agregan los costos fijos que los generadores cobran trabajen o no las centrales.

Energía sucia. Por cada lempira procedente de la venta a todos los sectores de consumo, las empresas térmicas cobraron 82 centavos, según datos preliminares de la Secretaría de Finanzas (Sefin).

En números, la energía aportada por los generadores privados al sistema de la estatal eléctrica alcanzó 4.001,4 gigavatios hora, equivalente al 55,8% de la generación total, que fue de 7.169,9 GWH.

Por esa cantidad de potencia, la ENEE canceló a las térmicas 14.608,4 millones de lempiras (US$751 millones), lo que significa el 81,9% por la venta de energía, que fue de 17.833,2 millones de lempiras.

De acuerdo con el reporte de Sefin, los generadores privados recibieron 12.417 millones de lempiras por concepto de cargo variable y alrededor de 2.200 millones por costo fijo, recursos que se pagan a los empresarios térmicos trabajen o no las centrales.

Entre los grupos empresariales que más energía sucia aportaron al sistema de la estatal eléctrica destacan Lufussa, con 1.853,1 gigavatios (46,3% del total de la energía térmica privada en sus cuatro plantas) y Grupo Terra con 1.817,2 GWH (45,4% de la energía con bunker y diésel, la que producen sus tres centrales).

Son 15 las centrales privadas con diésel y bunker que operan en Honduras.