El horno de clínker de la Industria Nacional del Cemento (INC) lleva 76 días sin trabajar. En principio, la administración de la estatal había anunciado un paro de 45 días, para mantenimiento y reparaciones, pero ya pasó casi un mes del tiempo previsto y aún no se retoma la producción. 

En la INC continúan los problemas de negligencia y abandono en todo lo que hace referencia al trabajo en la planta de Vallemí (Concepción), donde se produce el principal insumo del cemento, el clínker, para luego ser trasladado hasta Villeta (Central), así lo indicó el técnico de fábrica, José Luis Santa Cruz.

La administración de la cementera, presidida por Carlos Krüssel Llano, se jactó al término del año pasado de la producción récord de clínker en el 2012 y los datos son ciertos, señaló Santa Cruz. Pero lo que no comentaron las autoridades es que todo ese insumo producido no pudo ser trasladado a la normalidad hasta Villeta, no precisamente por la bajante del río, sino por falta de un acuerdo con las empresas que realizan el flete fluvial. Es decir, una cuestión de diligencia administrativa, señaló.

Como consecuencia, los dos silos de clínker que se encuentran en Vallemí, de 10.000 toneladas cada uno, se llenaron, al igual que el galpón de 10.000 toneladas. Todo lo demás debió ser dejado a la intemperie, lo que supone una pérdida principalmente económica, indicó Santa Cruz.

Se llegó a tener 100.000 toneladas de clínker a la intemperie, cuando las indicaciones técnicas recomiendan que el insumo no sea expuesto al aire libre para que no se humedezca.

Cuando se humedece el clínker no es que se reduce la calidad, aclaró, sino que se pierde la posibilidad de adicionar otros insumos de menor costo que también tiene el cemento, como puzolana, por ejemplo. Entonces, explicó Santa Cruz, en lugar de tener 80% de clínker y 20% de aditivo, se debe usar 100% del primer material, lo que supone una pérdida económica.

En cifras, la pérdida sería de unas 20.000 toneladas de clínker (de las 100.000 toneladas mencionadas), que en lugar de ser usadas para unas 400.000 bolsas de cemento más, se perdieron. En términos económicos, teniendo en cuenta que cada bolsa de cemento se vende a G. 42.500 (US$10,2), significaría unos G. 17.000 millones (US$4) que dejó de ingresar a la INC, según lo señalado.

Además de eso, también se genera un sobrecosto en transporte y en recurso humano, apuntó el técnico, ya que gran parte del clínker que se produjo (trasladando piedra caliza desde la cantera hasta la planta) se volvió a llevar al cerro, porque ya no había espacio en la fábrica.

Lo ideal hubiese sido que la administración realice las gestiones de contrato a las empresas del flete fluvial con mayor anticipación, de tal modo a que no se acumule tanto clínker sin ser llevado hasta Villeta. Entonces, la producción se podría retomar a los 45 días, como se planeó en un comienzo.

Santa Cruz señaló también que los obreros de fábrica están muy desanimados por la situación de la cementera.

“No hay foco, la fábrica está a oscuras, no hay desmalezadora, no hay carretilla, un solo camión funciona”, indicó.

Lamentó también que para esas cuestiones técnicas no haya dinero en INC, pero sí para un garage renovado en la oficina central de Asunción. “Acá en la oficina viven como reyes y en Vallemí se está trabajando mal”, puntualizó, haciendo referencia a las carencias de recursos.

Los últimos paros del horno. Carlos Krüssel llegó a la presidencia de la INC en junio de 2012 y hasta el momento se han registrado dos paros del horno de clínker durante su administración. El primero fue desde el 16 de agosto hasta el 24 del mismo mes, es decir, la duración fue de ocho días.

El motivo fue supuestamente técnico, pero lo cierto es que no se contaba en ese momento con suficiente fueloíl.