Londres. El banco británico HSBC, el mayor de Europa, prevé suprimir hasta 14.000 puestos de trabajo entre 2014 y 2016, con el fin de reducir su plantilla global de 254.000 a unos 240.000 empleados, anunció este miércoles el consejero delegado, Stuart Gulliver.

Gulliver señaló que esa supresión de empleos permitiría un ahorro de US$3.000 millones anuales, lo que contribuiría a aumentar la rentabilidad del banco frente al incremento de los costes por la nueva regulación y los efectos de la crisis en Europa.

HSBC registró en 2012 un beneficio de US$14.027 millones, que fue, sin embargo, 16,4% inferior al del ejercicio anterior.

Desde la llegada de Gulliver en 2011, la entidad británica ha reducido su fuerza laboral en 15%, al pasar de 300.000 empleados ese año a los 254.000 actuales, lo que ha supuesto un ahorro de unos US$4.000 millones anuales.

Como parte de esta reestructuración, el banco, que actualmente enfoca su negocio hacia los mercados emergentes de Asia, ha vendido o cerrado además 52 negocios.

Gulliver dijo este miércoles que la entidad ha hecho "progresos significativos" en la aplicación de su estrategia, que fue anunciada en 2011 y que entrará en su segunda fase en el periodo de 2014 a 2016.

Las prioridades para esos tres años serán, precisó, "hacer crecer el negocio y los dividendos", estandarizar los métodos y hacer más eficaces los procedimientos.

El banco se propone alcanzar una proporción de beneficios frente a capital de entre el 12% y el 15% y quiere mantener sus reservas por encima del 10% para cumplir los requisitos regulatorios de Basilea III.

Tras los recortes ya efectuados, el HSBC "es ahora un banco más simple y más sencillo de dirigir, preparado para aprovechar las oportunidades de crecimiento", afirmó el consejero delegado.

HSBC, el principal banco de Hong Kong -donde se fundó en 1865- y dominante en China, tuvo ganancias en 2012 pese a la sanción de US$1.900 millones (1.470 millones de euros) que debió pagar al gobierno de Estados Unidos para cerrar una investigación de cuatro años sobre lavado de dinero.

Además, en el Reino Unido tuvo que abonar US$1.400 millones (1.100 millones de euros) en indemnizaciones a clientes por venta indebida de productos financieros.