Las declaraciones del presidente ejecutivo de HSBC, Stuart Gulliver, quien aseguró en mayo que el mayor banco europeo pretendía ahorrar cerca de US$3.500 millones a través de la reducción no solo de personal sino de operaciones poco rentables fuera de la región de Asia, encendió las alarmas sobre el devenir de las operaciones de la institución en el resto del mundo.

El ejecutivo admitió también, en esa misma ocasión, que se podría reducir el negocio de banca minorista y que se podría vender su brazo de tarjetas de crédito en Estados Unidos, una movida por la cual se pretendía reanimar la rentabilidad.

La estrategia del grupo, según lo dejó en claro su jerarca, implicaba, por un lado, concentrarse en el negocio de administración de riqueza en 18 de las economías más relevantes del globo; y, por otro, en mercados de alto crecimiento como México, Singapur, Turquía y Brasil.

A pesar de los nuevos énfasis del banco, la directora regional de Sustentabilidad Corporativa para América Latina, María Eugenia Brizuela de Ávila, asegura que sus operaciones en la región centroamericana siguen siendo rentables.

Sin embargo, la ejecutiva admitió desconocer si hay alguna negociación de venta para las operaciones establecidas en El Salvador o en algún otro país del istmo.

“No tengo la menor idea y no puedo opinar acerca de eso, pero estamos satisfechos de cómo HSBC ha logrado una buena inserción en el istmo centroamericano” dijo la ejecutiva al ser consultada sobre el tema.