Ciudad del CABO, Sudáfrica. Toyota Motor Corp se vio forzada a cerrar por cuatro días su planta de ensamblaje de vehículos en Durban, Sudáfrica, debido a una huelga ilegal por demandas salariales, lo que indica que la conflictividad en el sector minero está extendiéndose a otras industrias.

La gigante automotriz japonesa dijo que resolvió la disputa este jueves y que espera volver a operar el viernes, aunque declinó revelar el incremento salarial que acordó con los empleados.

La planta perdió una producción de casi 2.500 vehículos, con un 50% de ese volumen destinado a la exportación.

Aparte, Kumba Iron Ore, uno de los diez productores de mineral de hierro del mundo, dijo que suspendió la producción en su enorme mina Sishen después de que operarios en huelga bloquearon el acceso al depósito.

Tras dos meses de conflictos laborales, unos 75.000 empleados mineros, o el 15% de la fuerza laboral del sector, se encuentra en paro, limitando el ya débil crecimiento económico de Sudáfrica a sólo tres meses de una elección para escoger al líder del gobernante Congreso Nacional Africano (CNA).

Una huelga de camioneros también está presionando a los proveedores de combustible, que deben usar escoltas policiales para evitar que los conductores sean atacados por bandas que intentan imponer un bloqueo que podría dejar a algunas estaciones de servicio sin combustible.

El Congreso de Sindicatos Sudafricanos (Cosatu, por su sigla en ingles), un aliado cercano del ANC pero que está perdiendo influencia frente a sindicatos independientes más radicales, dijo que está en negociaciones con la industria minera para intentar calmar la ola de huelgas no autorizadas.

La violencia también se está intensificando en las minas de platino, el corazón de la rebelión laboral desde que la policía disparó en agosto a 34 mineros en huelga en el depósito Marikana de la minera Lonmin, en el incidente con fuerzas de seguridad más sangriento desde fines de la era del Apartheid en 1994.