Viena. Es necesario hacer aún más para salvaguardar los materiales nucleares y radiactivos debido a las decenas de incidentes de seguridad que la agencia atómica de la ONU escucha cada año, dijo este miércoles un alto funcionario del organismo.

Khammar Mrabit, uno de los directores de la Agencia Internacional de Energía Atómica de la ONU (IAEA, por su sigla en inglés), dijo que se había logrado mucho en la última década para impedir que los militantes lleven a cabo "actos dolosos", en los que intervengan sustancias nucleares potencialmente peligrosas.

Sin embargo, Mrabit dijo a periodistas antes de una cumbre de seguridad nuclear que se realizará la próxima semana en Corea del Sur que "la seguridad nuclear es un trabajo en curso" y que la mejora continua en la materia "es una necesidad".

"La agencia sigue recibiendo informes (...) lo que demuestra que los materiales nucleares y radiactivos todavía no están adecuadamente seguros. Tenemos más o menos unos 200 incidentes por año", dijo Mrabit, quien dirige la Oficina de Seguridad Nuclear de la IAEA.

Mrabit se refería a los casos denunciados a la Base de Datos sobre Tráfico Ilícito de la IAEA por los 113 países que participan en este proyecto de intercambio de información, que abarca casos como el robo, el sabotaje, el acceso no autorizado y las transferencias ilegales de material nuclear o radiactivo.

El porcentaje de participación de uranio altamente enriquecido, que puede proporcionar material para bombas atómicas, es "muy bajo", dijo Mrabit, agregando que la mayoría de los casos se refieren a otros tipos de materiales radiactivos.

El organismo, con sede en Viena, está ayudando a los estados a impedir el contrabando de artículos de uranio, plutonio o de otro tipo que podrían ser utilizados para fabricar un arma nuclear o una bomba sucia, que combina explosivos convencionales, tales como dinamita, con material radiactivo.

Los analistas dicen que los grupos radicales teóricamente podrían construir un artefacto nuclear, pero su capacidad mortal dependerá de si tienen el dinero, los conocimientos técnicos y la cantidad de material fisible necesario.

Analistas aseguran que grupos como Al Qaeda han estado tratando de conseguir los componentes necesarios para confeccionar una bomba nuclear.

En el 2010, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, acogió la primera cumbre mundial de seguridad nuclear en Washington, en la que se acordaron compromisos específicos de los líderes mundiales para ayudar a mantener alejados de los terroristas los materiales para confeccionar una bomba atómica.

Los expertos independientes dicen que la mayoría de las promesas se han cumplido, aunque muchas fueron modestas en su alcance.