La roya tiene a Centroamérica en alerta. Este hongo ha afectado fuertemente al sector cafetalero de la región, dejando pérdidas que bordearían los US$600 millones, según los cálculos de expertos.

 

Dentro de este panorama, Costa Rica registraría pérdidas estimadas en 94.000 unidades de 46 kilogramos de café oro, lo que significa un impacto de aproximadamente, US$16 millones, según detalló Edgar Rojas, subdirector ejecutivo del Instituto del Café de Coste Rica (Icafé).

 

Es por esto, que se promulgó un decreto de emergencia fitosanitaria a escala nacional, que autoriza a las instituciones del gobierno a aportar recursos para atender esta emergencia, mientras que el ministerio de Agricultura y Ganadería está implementado la estrategia de atención a los cafetales que están dañados por la incidencia de esta enfermedad.

 

Uno de los factores que permitieron que la Hemileia Vastatrix actuara con tanta fuerza, siendo esta la peor plaga desde que el hongo llegó a la región hace 40 años, fue el factor climático.

 

Por lo mismo, fueron las zonas cafetaleras del sur, ubicada predominantemente en una franja altitudinal media y baja, las que resultaron más afectadas, dado que en dicho territorio la disminución de la precipitación durante el 2012 fue más marcada y la temperatura promedio fue más alta que en otras áreas del país.

 

La situación comenzó a evidenciarse con un marcado incremento en la incidencia de la enfermedad que se hizo más notoria durante la segunda mitad del año pasado, “ya para los meses de septiembre y octubre en la zona sur el problema era bastante evidente”, detalló Rojas.

 

Prevenir. Al momento de analizar si esta situación se hubiese podido prevenir, el funcionario de Icafé dijo que el organismo mantiene informado a los productores con datos técnicos para la atención de los diferentes problemas del café como plagas y enfermedades, incluyendo a la roya, que es una de las principales enfermedades que afectan al cultivo. Además, declaró que a mediados del 2012 la entidad “intensificó las actividades de capacitación y la divulgación técnica para el control de la enfermedad en vista del incremento en la incidencia del hongo”.

 

Pero los esfuerzos, no fueron suficientes, dado que en algunos casos las aplicaciones se realizaron en forma tardía por un exceso de confianza de los productores, “debido a la disminución de las lluvias que tal vez asociaron con menos expectativa de problemas con enfermedades fungosas", agregando que "además a pesar de las recomendaciones contenidas en la información técnica indicada y en la divulgación realizada a través de la radio y de los mensajes; el control químico preventivo que se requiere realizar anualmente para la protección inicial de las plantaciones contra las enfermedades al inicio del período lluvioso, tampoco se llevó a cabo de manera eficiente y oportuna”.

 

El sudirector ejecutivo de Icafé declaró con respecto a los fungicidas que lo importante es la aplicación eficiente, contemplando además todas las medidas de protección correspondientes.

 

“Es importante destacar que básicamente el control de la roya no requirirá aplicaciones adicionales de fungicidas más allá de las recomendaciones de rutina, siempre y cuando se realice un manejo integrado de la enfermedad, el cual involucra de manera muy importante la realización de prácticas culturales como poda, deshijas, control de malezas y el desarrollo de programa eficiente de fertilización de las plantaciones”, detalló.