Ciudad de México. En noviembre pasado, casi ocho de cada 10 litros de gasolina que se vendieron en el país se refinaron fuera de México, pues Petróleos Mexicanos (Pemex) elevó 11% su importación de gasolinas a un promedio de 637.600 barriles diarios del carburante, el mayor nivel que jamás se haya alcanzado en este rubro. Con lo anterior, la participación del abasto externo respecto de las ventas internas totales de gasolina del país escaló a un nivel récord de 78.4%, de acuerdo con datos de la empresa estatal.

El caso del diesel es un correlato, pues las importaciones de este combustible, mayormente utilizado por el autotransporte de carga, representaron 82.1% respecto de las ventas internas totales del carburante, que ascendieron a un promedio diario de 318.600 barriles.

En tanto, la elaboración de gasolina de Pemex se ubicó en 185.500 barriles diarios en promedio, acumulando en noviembre 20 meses consecutivos de retrocesos, 17 de los cuales tulleron descensos a tasas de doble dígito, como la del mes pasado, en el que la refinación de este petrolífero fue menor en 26.9% para acumular una caída de 20.6% en lo que va del 2017.

En cuanto al diesel, la producción se desplomó 30.9%, sumando 22 meses consecutivos a la baja (19 de ellos con contracciones de doble dígito) y se ubicó en 158.500 barriles diarios en promedio. De enero a noviembre, la caída acumulada en este renglón es de 28.7%.

Lo anterior refleja el recorte en la actividad refinadora de Pemex debido a la ejecución de obras de reconfiguración en algunas de sus seis refinerías, por un lado, pero también al efecto de los desastres naturales, como el caso de Salina Cruz, donde se registraron afectaciones que paralizaron su actividad a raíz de la tormenta tropical Calvin de junio pasado y posteriormente debido a los sismos del 7 y 19 septiembre y sus réplicas.

Arturo Carranza, analista del sector energético del Instituto Nacional de Administración Pública, explicó que la producción se reduce por paros no programados en las operaciones, y que esto se explica por incidentes no previstos porque el calendario de mantenimientos no se siguió en los últimos años gracias a los recortes presupuestales.

“Se requieren inversiones en este rubro y una ruta para lograrlo son las asociaciones que ya comenzaron pero sólo en lo que tiene que ver con insumos como el hidrógeno, no en esquemas más integrales como la operación y mantenimiento completo”, dijo.

Refinar ya no es negocio. En octubre pasado, el entonces director de Pemex, José Antonio González Anaya, aseguró que la refinación de hidrocarburos dejó de representar un negocio redituable para la empresa paraestatal. Dijo que Pemex seguirá invirtiendo en la modernización de las refinerías, pero advirtió que no es rentable invertir en nuevas. Incluso, destacó que el modelo de negocios en el mundo es agregar valor o el cierre de las mismas.

Al comparecer ante la Comisión de Energía de la Cámara de Diputados como parte de la glosa del V Informe de Gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, González Anaya expuso que, por primera vez en muchos años, los paros no programados en las refinerías del país significaron para Pemex una ganancia, debido a que los recursos que obtiene son invertidos en la modernización de sus instalaciones.

“Nuestra meta ya no es, y no debe ser, procesar petróleo, porque eso implicaba que Pemex perdiera dinero. Lo que sí puedo decir, es que los márgenes de refinación otra vez, por primera vez en mucho tiempo, son positivos”, expuso.