Caracas. La pérdida de la potencialidad caficultora del país no solo terminará por sepultar la histórica capacidad exportadora, sino que afectará las finanzas nacionales, toda vez que el país tendrá que invertir este año cerca de US$300 millones para comprar un producto que por más de 150 años exportó a otras latitudes.

"Evidentemente tendremos que importar una gran cantidad de café que con toda seguridad será mayor a las cifras del año pasado, con el agravante de tener que pagar un costo muy superior", señaló un caficultor del centro-occidente del país que prefirió no ser identificado.

Recordó que aunque la zafra pasada tuvo un ligero repunte respeto a la anterior hasta alcanzar 50.600 toneladas, es más que seguro que la de este año sea muy inferior debido a problemas climatológicos.

"Con todos los problemas del cultivo, el año pasado tuvimos una buena cosecha, pero este año no será igual debido al ciclo natural del cafeto y a la excesiva pluviosidad, que no ha permitido una adecuada floración y, consecuentemente, una cosecha abundante", dijo la fuente.

La opinión es sustentada por otro productor de la zona occidental del país, quien aseguró que las expectativas de cosecha rondan las 46.000 toneladas, 10% menos que lo recogido en la pasada zafra.

Ello significa que, tomando como base los datos de la Organización Internacional del Café (OIC), según los cuales el mercado interno demanda alrededor de 1,9 millones de quintales, será preciso importar unos 900.000 sacos de 46 kilos cada uno para subsanar el déficit de la producción local.

Es oportuno destacar que de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadísticas, entre enero y marzo de este año ya se ha importado 62% del café que arribó al país el año pasado, lo que permite proyectar un considerable aumento de los arribos internacionales en lo que resta del año.

Precios que asustan. El mayor problema, según las fuentes consultadas, se basa en el incremento de los precios del café en los mercados internacionales, que la semana pasada alcanzaron su máximo histórico en los últimos 34 años.

Al cierre de la semana pasada el café alcanzó los US$6,6 el kilo en el mercado de Londres -uno de los centros marcadores- impulsado por la previsión de caída de 13% en la cosecha de Brasil, el mayor exportador global.

No obstante, el valor promedio del quintal de café importado por Venezuela supera los US$325, tomando en cuenta los altos costos pagados especialmente a Nicaragua, el segundo proveedor en volumen de Venezuela.

Una simple ecuación permite estimar que las importaciones necesarias para evitar la escasez (900.000 quintales) representarán para el país este año la inversión de unos US$292,5 millones; una cifra que según las fuentes consultadas pudiera aumentar, toda vez que se prevén mayores alzas en los precios internacionales para las próximas semanas.

"Es una cifra exorbitante que podría invertirse en el país para mejorar la cosecha nacional, afectada por políticas adversas que han reducido la producción", señaló una de las fuentes.

Cabe destacar que el Plan Bienal para la Producción de Alimentos 2011 - 2012 prevé la inversión este año de poco más de US$24 millones para elevar en 20% la superficie sembrada y en 16% la cosecha de café respecto a los resultados de 2010; monto que apenas representa 8,5% de lo que se invertirá en compras externas.

Por otra parte, y tomando en cuenta la devaluación implícita tras la eliminación del dólar preferencial (Bs.F. 2,60), se deduce que las importaciones de café costarán al país 65% más que un año atrás, medidas en bolívares.