El centro hegemónico en el que se convirtió la avenida 18 de Julio desde los inicios de la República, allá por el 1830, con suntuosas residencias, los principales comercios y los edificios del Estado, entró a partir de la década del 1980 en un declive. Con la llegada de los centros comerciales en 1985, que daban mayor confort y seguridad, la fama del Centro fue decayendo. Lo mismo sucedió con los precios de las propiedades que llegaron a su piso con la crisis del año 2002.

Revitalizar este punto neural de Montevideo era una asignatura pendiente, y desde hace años la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM) ha ido implementado cambios parciales. Ahora, en conjunto con el Grupo Centro, idearon un programa de transformaciones que comenzó con el recambio de las marquesinas, una etapa que la IMM espera consumar entre septiembre y octubre de 2014.

Según la arquitecta Gabriela Pallares, el plan se proyecta como un cambio importante “a nivel de percepción del paisaje y de la calidad arquitectónica de los edificios”, los que cobrarán valor.

La avenida que supo tener la primera estatua de toda la ciudad, la Estatua de la Paz, construida en 1867 por el escultor italiano José Livi, con edificios emblemáticos como el London París o el Palacio Salvo, se vio opacada durante muchos años por la presencia de innumerables marquesinas. La cartelería fue ocupando cada vez mayor espacio con el fin de conquistar la vista de los consumidores.

Se dio una “sublimación del valor del cartel” a la que los comerciantes montevideanos no pudieron escapar y que “terminó actuando en contra de la imagen urbana de 18 de Julio”, explicó el arquitecto William Rey, convirtiendo a la avenida en “una suma de ruidos”,

El plan para devolver a 18 de Julio su antigua jerarquía, incluye también la recuperación de fachadas patrimoniales, la limitación de los graffiti, la readecuación del trabajo de vendedores ambulantes y canillitas, y la instalación de nueva iluminación.

En cuánto al recambio del alumbrado, la primera etapa comenzará en diez días y comprenderá el tramo que se extiende desde 18 de Julio y Eduardo Acevedo hasta la Plaza de Cagancha, informó la directora de Acondicionamiento Urbano de la IMM, Eleonora Bianchi.

Según explicó, se instalarán 42 nuevas columnas con iluminación LED, a nivel de peatones y acera, que serán de mayor altura y contarán además con un espacio para la instalación de banners electrónicos. Las columnas se ubicarán combinadas: dos en una acera, y una en la de enfrente y se eliminará el cableado aéreo. Cada columna tiene varias luminarias que totalizarán 204. El costo del recambio de luminarias es de $11,2 millones.

Según la arquitecta Pallares, los avances ya se empiezan a notar. Es el ejemplo del Edificio La Pasiva, ubicado frente a la plaza Fabini, construido como el Banco de Londres a principios del siglo pasado, que tiene un mural del arquitecto argentino Clorindo Testa, “una verdadera obra de arte que no tenía visual por una marquesina que ya fue retirada”, explica la arquitecta (ver Joyas arquitectónicas).

Otro edificio que se vio beneficiado, a juicio de Pallares, fue el Palacio Lapido “un ejemplo de arquitectura expresionista” que también estaba tapado por la marquesina. Incluso, agregó la arquitecta, “en algunos casos, como en el del Palacio Díaz, al sacar la cartelería se descubrieron murales y cosas propias de los edificios, detalles originales”.

“La variedad arquitectónica, con distintos estilos y lenguaje, es lo mejor que tiene 18 de Julio”, afirmó Rey, “con ejemplares de fines del siglo XIX, comienzos del XX, modernos del 40 y Art Decó del 30”.

El sueño de la “Gran Avenida”, que en los años 60 se colmaba de gente los fines de semana, busca consagrarse nuevamente como un atractivo de la capital, pero los arquitectos coinciden en que aun queda mucho por hacer. “Hay que seguir tratando otras cosas como la iluminación de las fachadas y de las vidrieras, el nivel de diseño gráfico de las marquesinas, la iluminación del edificio hacia arriba, hacen mucho a que ese cambio de paisaje sea beneficioso”, afirmó Pallares.

Por su parte, Rey se refirió a la necesidad de recuperar las fachadas luego de quitados los carteles: “Hay que estimular al comerciante para que tenga una mirada urbana”, dijo.

Centro de compras. Poco a poco, 18 de Julio ha ido recuperando su esplendor, sobre todo en lo económico. Según el presidente del Grupo Centro, Nelson Gagliardi, “hoy es una excelente etapa de la vida de la principal avenida” donde ya no quedan locales vacíos y donde hay una gran inversión ante “la demanda insatisfecha en materia de arrendamientos comerciales”.

El Centro comenzó a cambiar, según el experto inmobiliario Julio Villamide, en 2011, a partir de la Ley 18.795, de acceso a la vivienda de interés social, llegando a ser hoy el barrio con más proyectos en ejecución por encima incluso a Pocitos.

“Hace cuatro años no construía prácticamente nadie y ahora hay 800 apartamentos en construcción”, explicó Villamide. El empresario señaló que ello “sumado a una mejora en aspectos estéticos, y cambios que puedan venir por la colocación de cámaras de seguridad, que es uno de los principales problemas que tiene el Centro, tiene que tener un impacto positivo”.

En 2010 ya se veían las mejoras a nivel comercial. Según una encuesta publicada ese año por la consultora Equipos Mori, realizada a pedido del Grupo Centro, unas 400.000 personas concurrían cada día al centro de la ciudad y en la mayoría de los casos, 55%, lo hacían con el objetivo de realizar compras.

Según explicó Gagliardi a El Observador, 18 de Julio sufrió, como centro comercial, los embates de las grandes crisis económicas de Uruguay y, “en la medida que las mismas fueron quedando atrás y que se dio una mejora del gasto de la población, se fue recuperando”.

El punto de auge, según el titular del Grupo Centro, se dio en 2011 y 2012, un período de ventas record en el mercado minorista “que aun se mantiene en niveles satisfactorios”.

El Gupo Centro, impulsor de medidas como el Día del Centro, donde el público se ve beneficiado por el descuento del IVA y otras promociones, cuenta actualmente con afiliados en Cordón y Ciudad Vieja.

Contando las micro, pequeñas, medianas y grandes empresas, hay en la principal avenida unos 1.200 locales comerciales, dijo Gagliardi, de los que una gran mayoría están afiliados al Grupo Centro.

Las galerías fueron por mucho tiempo la “materia pendiente”, con locales vacíos y poca convocatoria, salvo excepciones como la Galería Florida, pero en los últimos años, “comenzaron a tener un movimiento de jerarquización”, indicó.

Un ejemplo de esto es “Avenida SanFyS”, un emprendimiento que reconvirtió la antigua Galería San Felipe y Santiago, pasaje ubicado entre Yaguarón y Yi, en un espacio dedicado al diseño local en indumentaria y decoración.

“Un capítulo aparte”, señaló el presidente de Grupo Centro, son las Expoferias, en las cuales se han efectuado inversiones “muy importantes” en materia de mejoras locativas. “Se caracterizan por lograr una muy buena convocatoria de clientes”, afirmó.

Para Villamide, los cambios que se están implementando en 18 de Julio “van a revalorizar la zona”. “Va a haber cientos de familias nuevas, que generan actividad comercial y demanda de servicios, incluidas las noches”, dijo el experto. (Producción: Lorena Maya)

Remodelación de puestos. Como parte de la renovación del Centro de Montevideo, la Intendencia tiene también previsto regular las instalaciones de los vendedores ambulantes y de los quioscos de diarios y revistas, que ocupan en total unos 50 puestos. Las medidas comprenden la renovación de los quioscos para los vendedores autorizados ubicados entre la Plaza Independencia y Ejido. Los nuevos puestos contarán con mostrador y paneles para colgar la mercadería. Además, dentro del diseño se piensa integrar una fotografía, sobre la cara que da a la avenida, que funcionará a modo de “cartelera cultural”.

Dado el deterioro de los actuales locales, los vendedores de diarios también recibirán nuevos puestos de venta. La IMM busca auspiciantes para financiar la construcción de las estructuras.