Tegucigalpa, Honduras. Sin ser "desaforados gigantes", como decía el Quijote de la Mancha, más de 30 molinos de viento comenzaron a girar este martes para la generación de energía limpia, en el primer parque eólico de Honduras.

En el cerro de Hula, entre los municipios de Santa Ana y San Buenaventura, el escenario cambió para los habitantes de esta región al sur de la capital hondureña, donde se elevan imponentes las 32 turbinas que este martes comenzarán a producir 68 megavatios que ingresarán al sistema de interconexión de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE).

El escenario también se vislumbra diferente para la transformación de la matriz energética en Honduras, dividido en el debate de una nueva contratación de energía térmica para suplir mediante decreto la demanda de siete departamentos de occidente, oriente y norte de Honduras.

En números fríos, la diferencia entre el costo-beneficio de cada kilovatio generado por el parque eólico, que oscilará entre los 10 y 12 centavos de dólar, contra los 27 y 40 centavos de dólar por kilovatio que erogaría el Estado por el nuevo contrato de energía térmica, es más que significativa.

En términos ambientales, no tiene comparación.

Honduras, según el mapa de la contaminación difundido este lunes por la Organización Mundial de la Salud (OMS), se encuentra entre los países con un porcentaje de entre 17 y 20 muertes y enfermedades debidas al medio ambiente, en una escala donde el mínimo oscila entre el 1 y 16 y el máximo entre 26 y 37.

El parque eólico, bajo la responsabilidad de la empresa Mesoamerica Energy, se conectará con la ENEE gracias al transformador en la nueva subestación Cerro de Hula.

En total, contará con 51 generadores capaces de producir dos megas cada uno. Mientras tanto, los 68 megas generados desde hoy bastan para suplir el consumo de unos 70 mil hogares hondureños.

Los 68 megas son apenas el 1% de la potencialidad eólica que tiene el país, dijo el gerente de la ENEE, Roberto Martínez Lozano, cuya gestión ha sido cuestionada por la compra de 150 megavatios producidos con bunker.

El costo del parque eólico ronda los US$285 millones, financiados en parte con fondos del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE).

El proyecto, que transita por su primera etapa, será finalizado entre febrero y marzo próximos con la instalación de unos 19 generadores más que sumarán la producción de 102 megas.

"En mi ruta hacia mi trabajo en la zona sur, me he detenido aquí y realmente es impresionante", dijo el ambientalista Mauricio Torres Molinero, quien a tempranas horas fue testigo del primer movimiento de los rotores.

Aunque en las astas de estos molinos de viento suele perder la vida un número indeterminado de pájaros, el ambientalista consideró que el daño es "lamentable, pero pequeño" para el significado que tiene para Honduras el parque que hoy arrancó con el viento a su favor.