Nueva Delhi. Las redes que brindan suministro eléctrico a la mitad de los 1.200 millones de habitantes de India colapsaron este martes, dejando atrapados a mineros y varados a pasajeros de trenes, además de sumergir a algunos hospitales en la oscuridad en el segundo gran apagón en dos días.

Esparcida desde Assam, cerca de China, hasta el Himalaya y los desiertos del noreste de Rajasthan, la falta de energía fue la peor en India en más de una década y complicó al gobierno, que ha fallado en la construcción de suficiente capacidad eléctrica para satisfacer la creciente demanda.

"Antes de que pudiéramos saber el motivo de la falla de ayer (lunes), tuvimos más fallas de la red hoy (martes)", dijo el presidente de la estatal Power Grid Corporation, R. N. Nayak.

El primer ministro, Manmohan Singh, prometió acelerar los proyectos energéticos y de infraestructura, además de introducir reformas de libre mercado para revivir la economía india. Pero no ha cumplido.

En la hora punta de cierre de la jornada laboral, apenas cerca del 40% de la luz había vuelto. La electricidad no había sido restablecida totalmente en la capital, Nueva Delhi, y las calles estaban llenas de personas que intentaban volver a sus casas.

"Es realmente vergonzoso. La electricidad es un servicio muy básico y situaciones como ésta no deberían ocurrir", dijo Unnayan Amitabh, de 19 años, trabajador del Banco HSBC en Nueva Delhi, mientras abandonaba la red de subterráneos y pedía a algún automovilista que lo lleve de regreso a casa.

"Hablan de grandes reformas pero no pueden mantener algo tan esencial como el derecho al suministro de energía", agregó.

El ministro de Energía, Sushilkumar Shinde, culpó por el colapso del sistema a algunos estados, por consumir más de la ración de electricidad que les corresponde de la colapsada red.

Más de una docena de estados, con una población de 670 millones de personas, quedaron sin energía.

Doscientos mineros quedaron atrapados en la profundidad cuando sus elevadores dejaron de trabajar. Un funcionario informó que los empleados estaban fuera de peligro y se los estaba sacando de su lugar de trabajo.

Las estaciones de trenes en Calcuta se abarrotaron de personas y las calles se congestionaron fuertemente luego del cierre anticipado de las oficinas del gobierno en la ciudad de cinco millones de habitantes.

La energía falló en algunos de los principales hospitales de la ciudad y algunos edificios de oficinas debieron acudir a generadores a diésel.