Lima. Nuevas manifestaciones en contra de un proyecto minero de unos US$5.000 millones de la estadounidense Newmont en el norte de Perú registraban este martes una tibia adhesión y no amenazaban con generar nuevos hechos de violencia.

Unas 400 personas salieron a las calles durante la mañana, según medios locales, mientras que la policía apoyada por unos 300 militares resguardaba la norteña región de Cajamarca que alberga el plan de oro y cobre llamado Minas Conga.

Una fuente de alto nivel de las Fuerzas Armadas dijo que el ambiente era de "calma" y que no esperaban que se repitieran los violentos enfrentamientos que dejaron cinco personas muertas a inicios de julio.

El delicado escenario del mes pasado llevó al gobierno a declarar estado de emergencia en la región para frenar las protestas y pidió a Newmont, entre otras condiciones, garantizar el suministro de agua de la población, que teme que el desarrollo de la mina los deje sin este recurso para sus actividades ganaderas y agrícolas.

La firma aceptó e inició la construcción de reservorios de agua.

Milton Sánchez, representante de los grupos civiles de la provincia de Celendín -zona contemplada dentro del estado de emergencia-, dijo que las manifestaciones se desarrollaban en provincias fuera de la declaratoria que restringe el libre tránsito y reunión de personas.

"Está todo tranquilo, se prevén manifestaciones en provincias que no están en estado de emergencia como Chota", dijo Sánchez en una conversación telefónica.

El presidente Ollanta Humala conformó el mes pasado su tercer gabinete en apenas un año de gestión en un intento por imprimir un tono de diálogo, especialmente por el rechazo al plan Minas Conga que ha desafiado su gobierno y lo ha obligado a relegar temas de su agenda de largo plazo.

Un esfuerzo liderado por dos sacerdotes para acercar a las partes ha sido infructuoso hasta el momento.

La semana pasada, estos intentos sufrieron un nuevo traspié luego de que el presidente de Cajamarca, Gregorio Santos, dio un portazo a la posibilidad de dialogar con la empresa con la intervención de la Iglesia Católica.

Newmont ha dicho que sólo seguirá adelante con Minas Conga, que produciría entre 580.000 y 680.000 onzas de oro anuales en sus primeros cinco años, con el apoyo de las autoridades nacionales y locales.

Humala asumió en julio del 2011 con la promesa de aplacar los crecientes conflictos sociales, que amenazan con frenar inversiones mineras que suman unos US$53.000 millones, y distribuir los beneficios del auge económico local con el tercio de peruanos que aún es pobre.

Perú, segundo mayor productor mundial de cobre, plata y zinc y el sexto de oro, tiene a la minería como uno de los motores de su economía, dado que sus exportaciones representan el 60% de los envíos totales.