Los empresarios de la industria naval consideraron que se abre una "oportunidad de desarrollo muy importante" para el sector, a partir de la nacionalización del 51% de las acciones de YPF, empresa a la que está en condiciones de proveer de embarcaciones marítimas y grandes estructuras en tierra.

Así lo planteó el presidente de la Federación de la Industria Naval Argentina (FINA), Juan Antonio Torresín, al ser electo este viernes por los miembros de las distintas Cámaras del sector para conducir la entidad por los próximos dos años.

Torresín dijo que la industria naval tiene "una visión muy optimista a partir de la nueva matriz que se crea con la recuperación de la soberanía de los hidrocarburos".

"Esta nueva conducción de YPF, con esta necesidad de exploración que hay, puede tener algún tipo de desarrollo hacia la parte de off shore en la que tenemos fundadas expectativas".

"Conceptualmente creemos que la decisión de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner es una medida necesaria, y puede ser una gran oportunidad para el sector", enfatizó el dirigente en el encuentro del que también participó como invitado el titular de la Unión Industrial Argentina (UIA), Ignacio de Mendiguren.

Para Torresín, quien ya se había desempeñado al frente de la FINA, la industria naval podría aportar las "embarcaciones que YPF debería tener en una primera etapa como buques sismógrafos de prospección petrolera para hacer un mapeo de todo el Mar Argentino y tener identificadas las áreas para explorar y explotar".

Ese trabajo fue realizado en mar territorial, explicó el directivo, pero "bajo contrataciones de empresas extranjeras por lo que el material no está en manos de las actuales autoridades de la petrolera argentina".

Ese sería un buen primer paso para luego plantear la necesidad de plataformas, buques de transporte, naves de servicios y otros recursos vinculados a la exploración y explotación de los recursos.

La industria naval también estaría en condiciones con sus actuales instalaciones de "proveer de grandes estructuras en tierra, donde son necesarias maquinarias de una envergadura importante para atender a la actividad petrolera y para la cual la industria naval está preparada".

Como ocurrió en otros sectores de proveedores industriales, Torresín consideró que con la gestión de Repsol en YPF "el sector naval no tuvo un desarrollo importante cuando por naturaleza es un gran aliado y una gran oportunidad para la misma empresa".