Un gran impacto social y ambiental sobre países vecinos, como Bolivia, tendría la instalación de hidroeléctricas brasileñas en la Amazonía, de acuerdo al experto brasileño y profesor de la Universidad Federal de Rondonia, Luis Novoa.

Entre los problemas que enumera el especialista figuran potenciales inundaciones, epidemias, efectos sobre el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la decadencia de la economía agroextractivista local.

Sin embargo, otros expertos brasileños, como los de la Universidad Federal de Río de Janeiro, creen lo contrario, de acuerdo a El Diario.

El profesor Nivalde de Castro dice que la construcción de represas se da “con el máximo respeto y adecuación a la legislación ambiental”, acogiendo las demandas de los movimientos sociales y ambientales.

Según este docente la apuesta brasileña por la hidroelectricidad y las energías renovables reforzarán el “carácter verde” de su economía y configurarán una matriz energética más sana y mucho más sostenible. Los beneficios son múltiples, agregó.

Potenciales inversiones en Bolivia. Estos factores también pesan en el ánimo de las autoridades bolivianas, junto a la necesidad de cristalizar los planes de exportación de electricidad.

Los planes del Ministerio de Hidrocarburos y Energía y de la Empresa Nacional de Electricidad (ENDE), dan cuenta, por ejemplo, de inversiones por encima de los US$5.000 millones  para impulsar más de una decena de proyectos hidroeléctricos en todo el país.

Agenda hidroeléctrica regional. La construcción de grandes represas y el despegue a gran escala de la hidroelectricidad está ya en la agenda inmediata de los gobiernos de Brasil, Perú y Bolivia, según el informe de la Plataforma Energética.

“Hay planes en marcha, acuerdos bilaterales ya firmados y mucha expectativa en la región, no exentos, sin embargo, de crecientes advertencias de que los riesgos e impactos negativos de esta expansión puedan pesar mucho más que sus potenciales beneficios, especialmente en Bolivia”, sostiene el informe.

Beneficios y costos. En la cuenta de los beneficios algunos ya inscriben millonarios ingresos por la exportación de electricidad a los países vecinos, el aumento de la cobertura eléctrica, el impulso al desarrollo regional y la necesaria diversificación de la matriz energética.

En el lado de los daños, otros apuntan a la destrucción e inundación de vastos territorios con gran riqueza natural y biodiversidad, desplazamiento de poblaciones, alteraciones severas en la vida silvestre de la región y, beneficios económicos menores a los esperados que no alcanzarían para cubrir los costos socioambientales de estos megaproyectos.