El Salvador. La inversión en nuevos proyectos de generación de energía renovable está ganando terreno, y a pesar de que la región es un paraíso de estas fuentes, aún tiene potenciales por aprovechar.

La quinta parte de la electricidad del globo es generada a base de las energías limpias (16,1% por hidro y 3,3% con otras fuentes).

A pesar de que el liderazgo en la matriz lo mantienen los combustibles fósiles con el 67,6%, las renovables van ganando terreno, mientras que el futuro de la energía nuclear (13%) es aún incierto tras el desastre de Fukushima, Japón.

Según el Reporte Estatus Global de Renovables 2011, elaborado por REN21 en conjunto a una red internacional de investigadores, la capacidad de generación de la energía alternativa fue de 1,320 GW en 2010, año en que se adicionaron 90 GW.

Aunque el porcentaje de estas energías aún es baja, han tenido importantes apalancamientos en los últimos años.

“A pesar de tener el viento en contra, ha sido una constante positiva en tiempos turbulentos”, dijo Mohamed El-Ashry, presidente de la comisión de iniciativas de REN21.

Por ejemplo, la producción global de energía fotovoltaica y los mercados para esta fuente son ahora el doble de los que había en 2009 como consecuencia a los programas de incentivos de algunos gobiernos y la caída continua en los precios de la tecnología. Alemania, país que posee la mayor capacidad en esta fuente energética, instaló en 2010 más de esta tecnología que lo que el mundo entero sumó en 2009.

Y como es la apuesta, la inversión en renovables también sube. El año pasado, la inversión global alcanzó un récord de US$211,000 millones, monto mayor a lo registrado en 2009, que fue de US$160,000 millones.

En comparación a la cantidad invertida en el año 2004, US$22.000 millones, el planeta ha hecho una multiplicación de su inversión en renovables por diez.

Los países en desarrollo están jugando un importante papel. Colectivamente, estos tienen más de la mitad de la potencia de energía renovable global y por primera vez, en 2010, su inversión sobrepasa a la de las economías desarrolladas.

América Latina registró el mayor aumento en términos absolutos de la inversión en energía alternativa entre las regiones del mundo en desarrollo.

Uno de los países que sobresale es México, con un 348% de alza, resultado de la financiación de proyectos de viento y uno geotérmico. Este país dijo que aumentará sus objetivos de energías renovables en 7.6% en 2012.

En el istmo. Centroamérica también se ha sumado a este nuevo rumbo global con el estudio y ejecución de nuevos proyectos de energías amigables.

En general, las naciones sobrepasan el promedio global de las fuentes verdes (casi 20%). Costa Rica es el país con la mayor participación renovable en su matriz con un 93,3%.

Sin embargo, de acuerdo con el informe de Fitch Ratings sobre el sector eléctrico, existe una “elevada exposición de la región a las variaciones en los precios de los hidrocarburos” debido a que, en promedio, más de la mitad (54%) de la energía generada proviene de fuentes termoeléctricas.

Centroamérica tiene donde buscar una solución. Los países de la región tienen muchos potenciales de energía alternativa que no están siendo aprovechados, según Rainer Schroeer, director del Programa Energías Renovables y Eficiencia Energética en Centroamérica, desarrollado por la cooperación alemana GIZ.

Schroeer describe la región como “un paraíso para las fuentes renovables”, que aventaja a otras zonas del mundo en donde el fomento de estas requiere de mayores incentivos por la dificultad de la explotación de estos recursos.

Cada país de la región tiene sus propias potencialidades renovables de generación de energía. Sin embargo, de forma general, Gonzalo Bravo, representante para América Latina y el Caribe del informe REN21, destaca dentro de ellas a las fuentes hidroeléctricas y geotérmicas, así como en el uso sustentable de la leña, cuya explotación puede otorgar más beneficios si se realiza un programa de penetración de cocinas o estufas eficientes.

Para Bravo, se debe realizar un análisis en términos de nicho, tanto de la fuente solar como eólica, las cuales pueden ser las más indicadas en casos como la electrificación rural y aprovechar su potencial multiuso como con calentadores solares y el bombeo de agua a base de una fuente eólica.

Pero la región puede aprovechar el uso eficiente de la energía.

“No vale la pena hacer un programa de fuentes renovables si se gasta en mala forma”, dice Schroeer, quien agrega que el istmo podría ahorrarse entre el 10% y el 20% aplicando medidas de eficiencia energética que, por ejemplo, disminuyan las pérdidas en transmisión y distribución e incorporen nuevas tecnologías en consumo de energía.

En comparación a otros países que promueven la energía verde como un compromiso con el medio ambiente, en Centroamérica, según explica Schroeer, el mayor incentivo para esta promoción es el precio, el cual actualmente depende en gran medida del comportamiento del valor del petróleo y sus derivados.

Según el informe de REN21, algunos países de Centroamérica han cumplido algunas tareas para incentivar las nuevas inversiones, como incentivos, facilidades en el otorgamiento de créditos para la producción.

Según Fitch Ratings, si bien la región será escenario de nuevos proyectos renovables en el mediano plazo, para atraer más inversión en estas fuentes, aún tiene como retos reconsiderar la intervención estatal dentro de la estructura del sector y los subsidios aplicados.

Para atraer e incentivar la inversión, acota Schroeer, los países del istmo necesitan trabajar juntos aprovechando el potencial de cada uno y mostrarse como un mercado integrado, atractivo para nuevos capitales dispuestos a invertir y de empresas proveedores de nuevas tecnologías.