Bogotá. Mientras en Colombia no para la puja política por la construcción del metro de Bogotá, las empresas extranjeras interesadas en el millonario negocio continúan su intenso lobby en la alcaldía en busca de los detalles de la megaobra, cuya realización depende de la aprobación del documento Conpes que el gobierno debe expedir este mes.

La primera misión de este año llegó días antes de Semana Santa y estuvo encabezada por un grupo de empresarios franceses, del prestigioso metro de París.

Los expertos españoles en la materia no se quieren quedar atrás, y por eso enviaron una delegación de Alamys, empresa que promueve negocios de tecnología entre los países de Latinoamérica y los de la península ibérica.

Alamys le hizo saber al Distrito de Bogotá, a finales abril, que de no haber rigurosos estudios de geotecnia, los trazados del metro podrían ser modificados y sufrirían “más ajustes y cambios”.

La alcaldía había previsto que la primera línea del metro saldría de las Américas e iría hasta la calle 127, luego de un recorrido por el corredor oriental de la ciudad, pero luego Planeación Nacional hizo saber que se estudiaba la posibilidad de que salga de San Victorino y llegue hasta la calle 170.

Esta información contradictoria desató un debate en torno al proyecto.

Los expertos españoles advierten que, dado que las condiciones del suelo y el subsuelo cambian en cada sector, es imprescindible que se realicen juiciosos estudios de terreno.

"No se concibe una ciudad de las características de Bogotá sin un SIT (Sistema Integrado de Transporte), en el que convivan autobús, metro y tren de cercanías, coordinados dentro de un marco multimodal y tarifariamente integrado", aseguró Aurelio Rojo Garrido, secretario general de Alamys y representante de Metro Madrid.