Londres. Los inversores subieron sus previsiones sobre el panorama del petróleo, como lo hicieron durante la guerra de Libia en el 2011, dado que los temores de un ataque israelí sobre Irán y la pérdida de los suministros de crudo iraní contrarrestan un colapso en la demanda en las atribuladas economías occidentales.

Los precios del petróleo Brent tendrán un promedio de US$110,3 por barril este año, según un sondeo mensual de Reuters, por encima de una estimación de enero de US$107,30.

Un alza de US$3 es importante en una encuesta de más de 30 analistas, dado que la última vez que ocurrió fue en el momento cumbre de la guerra civil en Libia, en mayo del 2011.

"La determinación de Occidente para impedir que Irán adquiera armas nucleares está llegando a un precio, un precio que podría incluir una segunda recesión mundial provocada por una crisis del petróleo", dijo David Hufton, de la correduría petrolera PVM.

El petróleo subió a un máximo de 10 meses de más de US$125 por barril el viernes, en términos de dólares, aunque los precios se mantienen alrededor de US$20  por debajo de su récord del 2008 de US$147.

Sin embargo, en términos de euros, el crudo Brent subió a un máximo histórico de 93,60 euros la semana pasada, superando su récord del 2008.

En lo que va de este año, los precios del Brent han subido más de un 15% impulsados por los temores sobre Irán y la pérdida de los suministros de productores de pequeños y mediano como Siria, Yemen y Sudán del Sur.

Los datos publicados la semana pasada mostraron una actividad inesperadamente débil en Alemania, la economía más poderosa de Europa, y en Francia, lo que generó nuevas preocupaciones de que la región podría caer en recesión.

En Estados Unidos, la demanda de productos refinados del petróleo está llegando a su nivel más bajo en casi 15 años, lo que indica que la gente está conduciendo menos.