Bagdag. La ciudad iraquí de Najaf ha concedido a una compañía canadiense un contrato de US$600 millones para construir el primer monorriel del país, dijo el sábado un funcionario.

Anwar al-Haboobi, miembro de la comisión de inversión de Najaf, dijo a Reuters que el proyecto será sólo el segundo de su clase en Oriente Medio después de uno en Dubai.

El contrato fue otorgado a TransGlobim International (Globim), un consorcio canadiense de origen privado.

El monorriel es uno de un número de proyectos de infraestructura en gran escala discutidos por funcionarios iraquíes desde la caída de Saddam Hussein, incluyendo un plan para un metro en Bagdad de cifras multimillonarias en dólares, ninguno de los cuáles ha sido construido.

Najaf, uno de los sitios más sagrados del islamismo chiíta, recibe cientos de miles de peregrinos para ritos varias veces al año, que desbordan sus calles medievales.

"Este proyecto aliviará la crisis de transporte y las calles obstruidas en la provincia, especialmente durante los días sagrados de rituales", dijo Haboobi.

La infraestructura de Irak se ha visto muy afectada por décadas de guerra, sanciones internacionales y falta de inversión.

Ahora, emergiendo de la guerra sectaria desatada por la invasión liderada por Estados unidos en el 2003, pero aún sufriendo frecuentes ataques insurgentes, el país está buscando formas de reparar sus caminos, ferrocarriles, puertos, plantas de electricidad y otra infraestructura básica.

El saliente gobierno del primer ministro Nuri al-Maliki firmó 11 acuerdos con firmas petroleras internacionales para desarrollar las vastas reservas de petróleo de Irak.

Economistas dicen que Irak debe hacer crecer sus sectores no petroleros si desean tener una economía viable y reducir el desempleo.

Aunque la seguridad en general ha mejorado, unas elecciones no concluyentes en marzo, que no produjeron un ganador directo, no han resultado en un nuevo gobierno y esto ha generado preocupaciones de un retorno a la violencia incontrolable.

Como resultado, la mayoría de los inversores extranjeros fuera del sector petrolero se mantienen aún al margen.