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Islas Caimán quiere nuevo puerto que apoye el turismo
Domingo, Octubre 23, 2011 - 09:24

Afamadas por sus arrecifes de coral y compras libres de impuestos, Islas Caimán es el único de los diez destinos del Caribe más concurridos que no cuenta con un atracadero para cruceros, según expertos de la industria.

George Town. Islas Caimán tiene la esperanza de poder frenar las pérdidas originadas en el negocio de los cruceros turísticos sellando un polémico acuerdo con una firma china, que permita construir un muelle de US$300 millones que pueda recibir modernos barcos.

Afamadas por sus arrecifes de coral y compras libres de impuestos, Islas Caimán es el único de los diez destinos del Caribe más concurridos que no cuenta con un atracadero para cruceros, según expertos de la industria.

El turismo es el segundo mayor motor de la economía local después de la industria financiera y constituye una gran fuente de ingresos y empleo para las pequeñas empresas.

Durante la temporada de invierno de cruceros, cuando en un mismo día podía haber de cuatro a 10 buques anclados cerca de George Town, la capital del territorio británico, los pasajeros que bajaban a tierra aguardaban en filas que se extendían por cuadras, mientras esperaban que pequeñas embarcaciones los transporten de regreso a los cruceros.

Debido a que los cruceros han crecido para transportar a más pasajeros, las embarcaciones auxiliares se han vuelto más pesadas y difíciles de manejar. Algunas líneas de crucero han estado enviando sus buques más grandes a otros puertos, donde pueden atracar y permitir que los pasajeros bajen a tierra caminando cuando mejor les parece.

Islas Caimán han visto caer su volumen de pasajeros en sus cruceros 26% en los últimos meses, mientras que el número general en todo el Caribe se ha mantenido estable.

A principios de este año, Royal Caribbean dejó a las Islas Caimán fuera de los itinerarios de sus dos mega-embarcaciones, Allure of the Seas y Oasis of the Seas, que pueden transportar a más de 6.000 pasajeros cada una.

"Hace 22 años, cuando había cruceros significativamente más pequeños, los licitadores podrían haber estado encantados, pero ya no lo están", dice Hugh Treadwell, experto de la industria de los cruceros.

"La peor parte de un viaje en crucero es usualmente subir y bajar del barco. Bajar a más de 4.000 personas de un buque para luego tener que subirlas no es divertido", añade Treadwell.

Financiamiento crucial. La situación sólo empeorará cuando cruceros más grandes y nuevos empiecen a operar en el Caribe y las embarcaciones más pequeñas sean enviadas al Mediterráneo y el Pacífico.

En una conferencia de la industria de los cruceros realizada a inicios de octubre, el primer ministro de las Islas Caimán, McKeeva Bush, dijo que en noviembre podría cerrarse un acuerdo pendiente con una firma china, que permitiría la construcción de instalaciones portuarias desde finales de año.

Bajo dicha propuesta, China Harbour Engineering Company Ltd, una subsidiaria de China Communications Construction Company Ltd, pagaría por desarrollar un complejo de muelles y comercios unos 300 millones de dólares.

La compañía, propiedad del Estado chino, lo administraría durante 49 años para recuperar su inversión.

Sin embargo, el acuerdo ha resultado ser muy polémico.

Las Islas Caimán firmaron el año pasado un marco legal con GLF Construction Corp. para la construcción de un puerto destinado a cruceros. El primer ministro canceló el acuerdo en abril, afirmando que la compañía no había logrado garantizar la financiación del proyecto.

GLF, una subsidiaria de la italiana Grandi Lavori Fincosit SpA, negó esto y dijo que creía contar con la financiación necesaria y que se preparaba para cerrar el acuerdo cuando fue cancelado.

"Estábamos preparados para dar el siguiente paso y nos decepcionó que el primer ministro (de las Islas Caimán) tomara la posición que tomó", dijo a Reuters un portavoz de la compañía en las oficinas en Miami, quien se negó a formular comentarios sobre si GLF iba a tomar acciones legales.

El presidente y vicepresidente de la junta de la Autoridad Portuaria de Islas Caimán, quien quería seguir negociando con GLF, fueron marginados después de que Bush cerrara el acuerdo con China Harbour.

Bush dijo que no tenía nada en contra de GLF, pero que no tuvo más opción que conformar una sociedad con un desarrollador que aporte el financiamiento. Con una deuda de US$763 millones, el territorio tiene prohibido por la Oficina de Asuntos Exteriores del Reino Unido tomar más dinero prestado.

"China Harbour está ganando miles de millones de dólares con negocios en toda la región", dijo el portavoz.

El presidente de la Asociación de contratistas, Rayal Bodden, puso en duda que Islas Caimán necesitara que China Harbour financie el puerto.

"Los gerentes de fondos de inversión están buscando este tipo de proyectos. A una compañía respetable le resultaría muy fácil conseguir esta cantidad de dinero", dijo Bodden.

Temor a exclusión. La propuesta de China Harbour ha avivado temores de que importará a miles de trabajadores chinos, quienes se hospedarían en campamentos y enviarían sus ingresos a su país, privando de estímulo a la economía local.

Trabajadores locales de la construcción, perjudicados ya por la recesión, temen quedar excluidos del empleo de subcontratación.

También ha habido preocupación por el exceso de costos de un proyecto de China Harbour en la vecina Jamaica, y por la reciente condena de un ex primer ministro de Bangladesh por recibir sobornos de China Harbour.

Mientras, los promotores turísticos dicen que Islas Caimán no puede demorarse más en la construcción de un muelle para embarcaciones.

Aproximadamente 1,6 millones de pasajeros de cruceros hicieron escala en las Islas Caimán en 2010. Comercios minoristas, restaurantes, operadores turísticos y taxistas han contabilizado una caída en la actividad este año debido a una menor cantidad de pasajeros.

"Cada día que pase sin que construyamos nuestro puerto definirá realmente nuestro destino por los próximos 18 a 24 meses", dijo la presidenta de la Asociación de Turismo, Trina Christian. Eso es porque las líneas de crucero reservan sus escalas portuarias con hasta dos años de antelación.

"Sin la construcción de un puerto habrá ciertas limitaciones en cuanto a la cantidad de turistas que tendremos y lo que eso significa para nuestra economía", afirmó Christian.

Autores

Reuters