Israel. Lejos aún del autoabastecimiento, el comienzo de la explotación de gas natural en el Mediterráneo da a Israel un respiro sustancial en su factura energética y le garantiza un crecimiento de alrededor de un punto porcentual en su Producto Interior Bruto (PIB).

"El precio más bajo del gas y el ahorro en gasóleo y otros carburantes que progresivamente serán sustituidos llegará a los 12.000 millones de shékels anuales (US$3.310 millones o 2.526 millones de euros)", dijo Shuki Stern, director de la Autoridad Nacional de Gas Natural, sobre el impacto más inmediato de la explotación del yacimiento Tamar.

El ahorro, que reduce también la presión financiera por la compra de menos divisa, es tan sólo una de las ventajas de Israel en su nueva condición de productor de gas natural.

"Habrá derechos de explotación e ingresos fiscales, e Israel tendrá que importar mucho menos petróleo" , explicó el geólogo Yaacov Gilboa, directivo de una de las empresas que descubrió el yacimiento a unos 90 kilómetros de la costa norte de Israel.

Hallado a finales de los 2000, el yacimiento se convirtió la semana pasada en el pulmón energético del país con la apertura de válvulas hacia la Compañía Nacional de Electricidad, principal consumidor con casi la mitad de la factura energética nacional.

El ahorro final dependerá de hasta qué punto el mercado israelí transforme su consumo, proceso que la industria comenzó hace unos años por nuevas políticas medioambientales e interés económico.

La cuenta: un barril de petróleo cuesta en torno a los US$100 y su equivalente energético en gas natural, unos 6.000 pies cúbicos, costará entre US$25 y US$30.

En aguas comerciales al noroeste de Haifa, el Tamar tiene una expectativa de explotación de entre 25 y 30 años al ritmo actual de consumo (17% del mercado) , pero el Ministerio de Energía aspira a equilibrarlo al 50% dentro de una década.

La transformación incluye que un 20% del parque automotor dependa en 2020, directa o indirectamente, del gas, y no del petróleo como hasta ahora.

En este cambio influye también el reciente descubrimiento de otro yacimiento mucho mayor, Levyatán, que garantiza a Israel una completa independencia en el abastecimiento durante 50 años adicionales.

La duración de ambos dependerá de la decisión política de si permitir la exportación, demanda de las concesionarias locales e internacionales.

"La prospección de recursos energéticos es extremadamente costosa y sin exportar no se podrán construir las infraestructuras necesarias" , sostiene Itzhak Tshuva, presidente de una de las inversoras en el Tamar.

La estadounidense Nobel Energy, principal concesionaria del Levyatán, condicionó el jueves futuras inversiones a que el gobierno israelí autorice la exportación de "la mitad del potencial encontrado" .

"Israel ganará de los ingresos de la exportación a través de los impuestos, y recibirá el dinero mucho más rápido" , explicó su presidente, Chuck Davidson, en una entrevista con el Canal 10 en la que advirtió al Ministerio de Finanzas de que no cambie las condiciones de explotación.

Hasta hace sólo tres años las leyes israelíes estipulaban un porcentaje ínfimo del 12,5% por derechos de explotación de recursos naturales, fijado en 1952 para estimular una búsqueda que, pese a los esfuerzos, no dio resultados concretos.

Con la única excepción de fosfatos y minerales en el Mar Muerto, en tierra firme la "Tierra prometida" no emanaba ni leche ni miel y hasta hace relativamente poco era imposible perforar el subsuelo marino a grandes profundidades.

El primer descubrimiento de importancia, el yacimiento Yam Tetis en 2004, agotado el año pasado, llevó a Israel a reconsiderar su política fiscal sobre recursos naturales y en 2011 el Parlamento aprobó una contribución de hasta el 60% del beneficio obtenido.

Las perspectivas de explotación del Levyatán, una de las dos más grandes descubiertas esta última década en todo el mundo, tendrá un impacto crucial para el mercado israelí.

"Es una nueva era de oportunidades empresariales para nuestra economía, que podrá beneficiarse del gas a nivel medioambiental, geopolítico, social y económico", según Tshuva.

Una de los dividendos más inmediatos será medio punto porcentual en el crecimiento de su Producto Interior Bruto este año, suplemento que llegará a entre uno y dos puntos cuando la producción alcance su máxima cota hacia 2014-2015.

Consciente de la bonanza, el presidente del Banco de Israel, Stanley Fischer, instó a que este inesperado tesoro sea empleado "en el bienestar de las generaciones venideras" , es decir, la creación de "futuros motores de desarrollo" que no dependan exclusivamente de la naturaleza.

Y es que, en una región rica en petróleo como la de Oriente Medio, el espíritu de la economía israelí ha sido paradójicamente la innovación tecnológica y la investigación científica, respuesta a la severa escasez de recursos naturales que sufría hasta la semana pasada.