Jaguar Cars, fabricante de autos de lujo y subsidiaria del grupo indio Tata Motors, planea construir una planta de automóviles en México, informaron fuentes ligadas con la operación.

El 25 de marzo del 2008, Ford Motor Company vendió las marcas y tecnología de Jaguar y Land Rover a Tata Motors en una operación cercana a los US$2.300 millones.

México ha atraído inversiones para la producción de autos de alta gama, lo mismo de las empresas alemanas BMW, Volkswagen (Audi) y Daimler (Mercedes-Benz) que de la japonesa Nissan (Infiniti) y la estadounidense Ford (Lincoln MKZ).

Los planes de Jaguar Cars suceden mientras han surgido amplias versiones de que la japonesa Toyota Motor Corp instalará una planta de automóviles en México y la coreana Hyundai ensamblará unidades en la fábrica que construye su filial Kia Motors en Nuevo León. ProMéxico afirmó que el país jugará un rol importante en las exportaciones de vehículos de lujo hacia mercados emergentes o maduros.

Al margen de los proyectos de Jaguar Cars, Tata ha explorado desde el 2012 construir una planta en México para armar sus modelos de bajo precio y abastecer a América Latina.

Jaguar es conocido por sus lujosas berlinas (tipos de carrocerías) y sus automóviles deportivos, segmentos del mercado en los que ha estado desde la década de los 30.

Tata Motors se apoyó de la fuerte rentabilidad de las marcas británicas que compró a Ford, mientras sufrió con la operación de automóviles nacionales. En el último año, comercializó 434.000 vehículos de sus marcas Jaguar y Land Rover.

Para la industria automotriz mexicana, esta historia de éxito comenzó en el 2012, cuando Volkswagen dio a conocer sus planes para construir una planta de Audi en San José Chiapa, Puebla, donde producirá el modelo Q5 a partir del 2016, con una inversión de US$1.300 millones. Luego fueron autorizadas las nuevas plantas de Mercedes-Benz-Infiniti en Aguascalientes, por US$1.360 millones, y de BMW en San Luis Potosí, por US$1.000 millones.

Tras el anuncio de Audi, también Ford comunicó que realizaría una inversión por US$1.300 millones para ampliar la producción del sedan Fusion y del auto de lujo Lincoln MKZ en la planta de Hermosillo, Sonora.

“México continuará siendo base de exportación y protagonista en Latinoamérica y el mundo, como productor de vehículos altamente competitivo”, comentó Fausto Cuevas, director general de la AMIA.

Según AT Kearney, la instalación de plantas de autos de lujo es una oportunidad para incrementar el valor agregado en los vehículos producidos en México, dada la llegada de más proveedores de autopartes extranjeros.