Tokio. Japón aprobó este sábado la reanudación de las operaciones de energía nuclear en dos reactores, pese a la masiva oposición de la opinión pública, en las primeras reactivaciones después del cierre de las instalaciones tras el desastre de Fukushima.

El primer ministro Yoshihiko Noda, cuya popularidad está bajando, apoyaba la reactivación de las plantas desde hace tiempo. Anunció la decisión del Gobierno en una reunión con sus ministros, dando el visto bueno a dos reactores administrados por Kansai Electric Power en Ohi, en el oeste de Japón.

La decisión, tomada a pesar de la preocupación de la sociedad por la seguridad después del gran terremoto y el tsunami que paralizaron la planta de Fukushima, podría abrir la puerta a más reactivaciones entre las 50 plantas nucleares de todo el país.

"En base a lo que hemos aprendido del accidente de Fukushima, se han abordado las medidas que se deben tomar con urgencia, y el nivel de seguridad ha mejorado considerablemente (en la planta de Ohi)", dijo el ministro de Comercio, Yukio Edano, en una rueda de prensa tras el anuncio.

Edano, que se ocupa de la cartera de Energía, dijo que la política del gobierno para reducir la dependencia del país a la energía nuclear a mediano y largo plazo no había cambiado a pesar de la decisión.

La medida es una victoria para la todavía poderosa industria nuclear nipona y refleja la preocupación de Noda por el daño que podría sufrir la economía si se abandonara la energía atómica tras el peor desastre nuclear en el mundo después de Chernobyl en Ucrania.

El impulso para reactivar los dos reactores de Ohi, antes de un potencial corte del suministro en verano boreal, pone de manifiesto también el afán del primer ministro por ganarse el apoyo de los empresarios, preocupados por que el alto costo de la electricidad pueda llevarse las fábricas fuera del país. La planta de energía eléctrica Kansai dijo que pasarán seis semanas hasta que los reactores funcionen a pleno rendimiento.

Pero la decisión corre el riesgo de encontrarse con la reacción de una sociedad profundamente preocupada por la seguridad nuclear.

Al menos 10.000 manifestantes se concentraron fuera de la oficina de Noda este viernes por la noche en medio de una fuerte presencia policial para oponerse a las reactivaciones, instando al primer ministro a dar un paso atrás y gritando consignas como "la vida importa más que la economía".