Tokio. Japón comenzó este miércoles una campaña para reducir el consumo energético en verano aunque sin establecer, por primera vez desde que se desató la crisis nuclear en Fukushima, límites para recortar el consumo pese a mantener paralizados casi todos sus reactores nucleares.

Con la campaña "Cool Biz" iniciada este miércoles, el gobierno permitirá a los funcionarios y parlamentarios trabajar sin sus habituales corbatas y trajes para no sobrecargar el consumo de aire acondicionado.

Con esta medida voluntaria se insta a todas las oficinas del país a que no programen sus aires acondicionados por debajo de los 28 grados, al mismo tiempo que se les permitirá vestir con un estilo más desenfadado.

"Queremos que la gente aporte su ayuda manteniendo el aire acondicionado a una temperatura apropiada, y se proteja de los golpes de calor manteniéndose hidratado", aseguró este miércoles el ministro nipón de Medio Ambiente, Nobuteru Ishihara, en declaraciones recogidas por la agencia Kyodo.

La campaña se produce en un momento en el que el gobierno ha decidido no imponer restricciones de consumo a ninguna de las regiones niponas por primera vez desde la crisis nuclear, iniciada en Fukushima Daiichi en marzo de 2011.

Japón, que desde mayo a junio de 2012 estuvo sumido en un apagón nuclear completo por primera vez en 42 años, mantiene únicamente dos reactores nucleares activos de los 50 con lo que cuenta el país, lo que le ha obligado a retomar la actividad de sus centrales térmicas.

Antes de la crisis atómica, las centrales nucleares producían cerca del 30% de la electricidad del país, lo que motivó el establecimiento de restricciones obligatorias en verano, cuando el consumo alcanza su tope.

A pesar de que este año el gobierno no ha establecido limitaciones, se espera que la producción de nueve de las diez operadoras del país exceda la demanda prevista en cerca de un 6,2% en agosto.

No obstante, a partir del 1 de junio, cuando se inicia la temporada más calurosa del año, Japón iniciará la campaña "Super Cool Biz", con la que los trabajadores nipones podrán acudir a sus oficina en mangas de camisa, sandalias o vaqueros para combatir el calor sin disparar el consumo.