Tokio. Los 54 reactores nucleares de Japón podrían ser cerrados en abril del 2012, añadiendo más de US$30.000 millones anuales a la factura de energía del país, si las comunidades objetan las operaciones por temores de seguridad, dijeron el miércoles funcionarios del ministerio de Comercio.

Desde el terremoto y tsunami del 11 de marzo, que desencadenaron una crisis de radiación en la planta Fukushima Daiichi al norte de Tokio, la preocupación de las autoridades locales ha impedido la reanudación de al menos cuatro reactores parados por tareas de mantenimiento e inspecciones de rutina.

Varios otros reactores fueron detenidos desde entonces para tareas de mantenimiento, reduciendo la capacidad de generación nuclear de Japón a 7.580 megavatios, o un 36% de su capacidad nuclear registrada.

El índice japonés de actividad nuclear promedio cayó en mayo a un 40,9%, el menor en al menos una década, muy por debajo de un 62,1% un año antes.

Antes del sismo y tsunami, que obligó al cierre de otras tres plantas además de la instalación Fukushima Daiichi de Tokyo Electric Power Co, las centrales nucleares suministraban cerca de un 30% de la electricidad de Japón.

Aunque un reactor es legalmente autorizado a reanudar sus operaciones una vez que recibe la aprobación de la Agencia de Seguridad Nuclear e Industrial, un organismo del Ministerio de Comercio, los operadores nucleares buscan también aprobaciones de los gobiernos locales.

Si ninguno de los reactores cerrados para tareas de mantenimiento tras el desastre fueran reanudados, eso costaría 2,4 billones de yenes (US$30.000 millones) adicionales para compensar la perdida de generación de energía durante el año financiero que termina en marzo del 2012, según cálculos del Ministerio de Comercio.

Si todos los reactores de Japón terminaran fuera de línea, el costo adicional treparía a 3 billones de yenes por año, pues el uso de energías renovables sigue siendo limitado y Japón tendría que importar más combustibles fósiles.