— ¿Qué avances ha logrado la cooperación japonesa en los estudios para optimizar la explotación de litio boliviano?
— Primero los antecedentes. En noviembre del 2010, el ingeniero Hugo Miranda, presidente de la Comibol, y Hirobumi Kawano, presidente de JOGMEC (Gas and Metals National Corporation), firmaron las minutas de entendimiento para emprender la preparación y poder empezar los experimentos en el Salar de Uyuni desde abril de este año. En ese entonces, el compromiso era justamente ya iniciar las pruebas para la extracción de litio del Salar de Uyuni y un mes más tarde, en diciembre del año pasado, el presidente Evo Morales visitó el Japón y juntamente con el primer ministro japonés, Naoto Kan, firmaron una declaración en la que confirman la participación de mi país en los experimentos para la extracción del litio del Salar de Uyuni.

(En ese sentido), el ganar tiempo es importante y primordial en este sistema de extracción de litio. Pero, como ustedes están conscientes, las lluvias que cayeron en el sur de Bolivia han inundado el Salar y han perjudicado un poco el inicio mismo de las pruebas por lo que Comibol pidió postergar por unos meses la realización de este proyecto.

Como decíamos, todavía estamos en la etapa de experimentación, no estamos entrando ya directamente a la producción de carbonato de litio. En consecuencia, tuvimos reuniones con la Dirección de Recursos Evaporíticos de la Comibol para ver cuál va a ser la estrategia y cuál cronograma vamos a seguir para iniciar ya estos experimentos.

—¿Qué aspectos se están tomando en cuenta para la explotación del litio boliviano?
— El contenido de nuestra conversación con Comibol se centra en dos aspectos. Primero, Comibol nos plantea que ellos estarían listos, preparando todo lo que tienen que preparar para la experimentación hasta fines de septiembre de este año. De nuestra parte, nosotros estamos listos para dar inicio a las pruebas en cualquier momento. Ya tenemos dispuesto al personal para ser enviado al Salar, incluso el equipo que vamos a usar ya está en Bolivia. Y todo esto es cooperación del Gobierno japonés que a través de JOGMEC está canalizando esta ayuda para los experimentos.
El segundo punto es el aspecto técnico. Hemos propuesto un experimento aprobado en Japón, les hemos planteado un método de extracción de litio novedoso, nuevo en el mundo, que hasta el momento no se ha experimentado en ningún lugar. Tenemos que ver todavía cuál de esos se usará.

— ¿En qué consiste este experimento?
— En este momento no podemos dar detalles del experimento mismo, por convenios con Comibol. La empresa minera boliviana no nos permite todavía desglosar los pormenores.

— ¿Por qué es importante para Japón el ganar tiempo?
— Es debido a la presión misma que recibe en este momento Comibol en diferentes aspectos. Y la conclusión misma de la planta piloto es prioritaria para ya encarar la construcción de la planta mayor, o sea, la planta de producción. (Para ello) es necesario saber qué metodología se va a usar. Tenemos que encontrar a la brevedad posible esa metodología.

— Hay estudios que señalan que el litio del Salar de Uyuni contiene muchas impurezas. ¿Japón tiene alguna tecnología que pueda permitir extraer este metal liviano para que sea competitivo a nivel mundial?
— Es tal como usted lo indica. De ser difícil, es difícil, efectivamente. Tenemos en ese aspecto algunas ventajas. El Salar de Uyuni es inmensamente grande. No solamente se va a sacar carbonato de litio, sino también otros subproductos que se pueden aprovechar para bajar los costos. Al mismo tiempo, los conocimientos y la tecnología de Japón van a poder permitir la eliminación de las impurezas que usted acaba de indicar justamente para sacar un litio de alta pureza y competitivo.

— ¿El apoyo que va a dar Japón es sólo técnico o también están interesados en participar como socios de Bolivia en la industrialización del litio?
— Lógicamente en la producción ambos tienen que ser partícipes como socios de alguna manera. ¿Por qué queremos ser socios de Bolivia? No para llevarnos los recursos naturales del país, más al contrario, para aprovechar, de la mejor manera posible, los recursos que tiene Bolivia.

— El embajador de Japón mencionó en una anterior oportunidad, que no se puede hacer las dos cosas al mismo tiempo: producción de carbonato de litio y producción de baterías. ¿Bolivia está preparada para industrializar el litio a corto o mediano plazo?
— Todavía no estamos seguros si Bolivia podrá producir un litio idóneo, ideal para la producción de baterías. Incluso el litio que se produce en la Argentina y en Chile no tiene la pureza necesaria para la fabricación de baterías. Ese producto es llevado a Japón y allí es nuevamente tratado para que tenga la pureza necesaria para la fabricación de baterías.

Ahora, ojo, todos creen que el litio es usado principalmente en las baterías de iones de litio, eso no es verdad, la mayor parte del litio que consumimos es para la fabricación de vidrio. Y justamente a eso vamos: el litio que se usa para la fabricación de vidrios y también para lubricantes, no siempre necesita una gran pureza para el caso de las baterías. Entonces, primero podríamos empezar de ese lado (la producción de carbonato de litio); ése sería el camino más correcto.

— ¿Cuántos años le da para que Bolivia pueda producir baterías de litio, como es el deseo del presidente Evo Morales?
— Con franqueza no sé cuántos años demoraría todavía. Por si acaso, el Japón ha perfeccionado su tecnología en la producción de baterías esforzándose de 30 a 40 años. Hay un proverbio japonés: “No nos hagamos castillitos sobre la arena”. Por más lindo el castillo que edifiquemos sobre la arena, corre mucho peligro de desmoronarse. Es por eso que planteamos a Bolivia fortalecer los cimientos. ¿Qué significa esto? Primero formar el personal necesario para que pueda sustentar esta tecnología durante el tiempo y de esta manera fortificar la base misma para la futura producción. Ahorita hay dos muy buenos ingenieros que están en el Japón, justamente aprendiendo la tecnología. Al mismo tiempo, entre gobiernos estamos viendo de que las universidades de Bolivia y Japón puedan intercambiar su tecnología para poder fortalecer el lado boliviano.

— A cuánto asciende la cooperación japonesa en estos estudios que se van a realizar
— Varios millones de dólares.

— Con esta tecnología que va a proveer Japón, ¿en qué tiempo estaremos en la capacidad de producir carbonato de litio?
— Unos cinco años, porque hay que edificar la planta. Todo ya depende del lado boliviano.

— ¿Japón sería el principal comprador de carbonato de litio boliviano una vez se ponga en marcha el proyecto?
— No sabemos si seremos los principales compradores, nosotros nos conformamos con que nos vendan la cantidad que vamos a necesitar para nuestras necesidades en Japón. Seguramente el resto de los otros países también necesita de este material. Pero nuestra demanda va a aumentar necesariamente porque la fabricación de autos eléctricos ya ha empezado en realidad y las baterías de iones de litio que se necesita para estos vehículos va a ser mayor, más grande. Corea del Sur y China compran mucho litio para la fabricación de baterías de litio para celulares y ellos también van a necesitar gran cantidad. Pero, reitero, la mayor cantidad de carbonato de litio se va a destinar a (la fabricación de) vidrio.

— ¿El precio del litio boliviano será competitivo con el de Argentina o Chile?
— Todo está condicionado a los resultados que obtengamos en la comisión conjunta entre Bolivia y Japón y en la investigación que estamos realizando. Y estamos seguros de que sí vamos a poder competir, por eso es que venimos reiteradas veces a Bolivia. Si no estaríamos seguros, yo no estaría charlando con usted en este momento.

— ¿Para cuándo se van a tener los resultados finales?
— Como le decía, todavía estamos en la etapa de experimentación. El primer experimento que vamos a realizar en el Salar para saber los resultados, en la planta piloto, va a demorar unos seis meses . No va a ser suficiente con un solo experimento, vamos a tener que realizar otros experimentos todavía.

— Tal vez quiera resaltar algún punto que no hemos tocado en esta entrevista, pero que usted considera importante
— Nosotros venimos reiteradas veces a Bolivia y estamos convencidos de que la gente boliviana es muy trabajadora y seria como los japoneses, es por eso que estamos encaminados a buscar una salida idónea para ser competitivos con los países vecinos. Por eso es que queremos ganarle tiempo al tiempo para no atrasarnos al barco que va a zarpar, digamos en ese sentido, del de- sarrollo tecnológico entre ambos países para acelerar este proceso y producir el mejor material posible.
Ustedes saben que el Japón es un pueblo que cumple sus compromisos. Cuando nosotros confiamos en un socio, en un aliado, es porque estamos seguros de que en forma conjunta vamos a lograr lo que perseguimos. Y lo que nosotros no podemos hacer, decimos claramente “no podemos hacer”. No mostramos simplemente cosas bonitas de frente. Lo que se puede, se puede y lo que no se puede, no se puede.

— ¿Y lo van a decir en su oportunidad al gobierno boliviano?
— En su oportunidad, sí.

— Hay que ganar tiempo, eso es lo más importante
— Sí, estamos apurados.