Mexicali. Furukawa Electric Corp. tiene 133 años participando en prácticamente todos los sectores económicos de cuatro continentes, desde que inició en su natal Japón hacia 1884; pero en México acaba de llegar “para aprender” de su mercado de telecomunicaciones, aunque en el resto de Latinoamérica ya es uno de los primeros suministradores de infraestructura para compañías como la española Telefónica o la mexicana América Móvil.

Su origen empezó con la fabricación de alambres de cobre y ahora ha escalado ese particular negocio hacia la manufactura de cables de fibra óptica.

En Mexicali inauguró este viernes la séptima planta que abre en América sobre ese insumo; la inversión equivale a 86 millones de pesos (US$4.5 millones de dólares) para emplear a 150 personas y se suma a las que ya ha ido dirigiendo a otras unidades en Argentina, Brasil, Colombia y Estados Unidos, a donde precisamente y en una primera etapa enviará todo lo que fabrique en esta plaza fronteriza hasta el 2019, porque el gigante AT&T le está demandando ingentes cantidades de ese material para seguir conectando a los hogares estadounidenses a servicios de cuádruple play y después al llamado Internet de las cosas (IoT).

México, sin embargo, no está descartado para ser recorrido con los cables de Furukawa en una segunda vuelta —en 2020—, aun cuando proyectos de conectividad como el e-México dirigido por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes o la Red Compartida de servicios móviles mayoristas encabezado por el Consorcio Altán puedan significar en estos días jugosos contratos para los industriales del cable óptico y de otros componentes.

Furukawa basa esta decisión en que la cristalización en Mexicali de una planta a diez meses de que el corporativo en Tokio diera su visto bueno al entonces proyecto, debe rendir primero los resultados que recuperen la inversión para avanzar hacia otros países y nada mejor que un mercado maduro y ya conocido por la compañía nipona como Estados Unidos y su emblemática operadora AT&T como cliente ancla.

El holding japonés, pues agrupa a alrededor de 137 subsidiarias en 15 diferentes industrias de todo el mundo, sabe que el despliegue de redes de fibra óptica es donde se concentrarán los esfuerzos de los operadores de telecomunicaciones en el corto y medianos plazos; no solamente por la intención de brindar una mejor cobertura de servicios a los consumidores, sino porque esto significará también un elemento que los hará más atractivos ante otras compañías del sector.

Sabe que la demanda de servicios va al alza y los precios, por la aguerrida competencia, van a la baja; lo que es igual a potenciales contratos sobre fibra para Furukawa y para eso despachó de la unidad colombiana hacia Mexicali a su gerente Gerson Ando tras dos años como jefe en ese país.

México ofrece en estas fechas un colchón de tiempo que puede ser aprovechado por los fabricantes de insumos para explotar las oportunidades que aún quedan en mercados más maduros, a la vez que exploran potenciales ventajas para seguir hacia nuevos territorios; por ello es que Furukawa ya abrió hace unos días una oficina de ventas en la Ciudad de México para empezar desde allí con la configuración de una línea de canales de distribución de sus productos.

Ahora mismo, dijo uno de sus ejecutivos en conferencia con la prensa, representantes de compañías como AT&T e Izzi Telecom ya han manifestado interés por conocer más acerca de la oferta de fibra óptica para expandir sus redes en México. Uno de esos intereses pudiera estar en la intención que tienen, por ejemplo, Izzi y Sky de acceder a la red de Telmex para configurar nuevos productos de triple o dos play y para lo que tendrán que echar mano de más fibra.

El diagnóstico que Furukawa tiene acerca del mercado telecom mexicano dice que este país demanda y demandará al menos durante la próxima década, un despliegue de 4 millones de kilómetros de redes soportadas en cables de fibra óptica, esto como resultado de la modernización del último acceso que va de las centrales telefónicas a los hogares de los mexicanos que les permitan recibir más servicios y con mejor calidad, lo que los industriales de las telecomunicaciones identifican como la “última milla” o “desagregación del bucle local”, en su mayoría, constituido por redes de hilos de cobre y construido y operado en su mayor parte por Teléfonos de México, quien también, poco a poco, ha ido migrando esas redes a hacia tecnologías más modernas.

México, además, necesita actualizar y crecer los llamados anillos metropolitanos que conectan a las ciudades; otra oportunidad que advierte Furukawa para avanzar sobre México entre el 2019 y el 2020 con sus carretes de fibra óptica.

Pero es sobre la regulación a lo que esa compañía está poniendo foco en estos días para evitar repentinos tropiezos en este país.

Foad Shaikhzadeh, presidente de Furukawa Electric para América Latina y vicepresidente corporativo senior del Grupo Furukawa Electric, reconoce que la regulación de México en telecomunicaciones supone complicaciones para los operadores tanto como para los fabricantes, pero incluso asiente que cualquier posibilidad de obstáculo regulatorio puede ser salvado por las empresas cuyo foco de negocio esté basado en la innovación y crecimiento por la vía comercial.

Por eso, en su primera conferencia con medios tras la inauguración de la segunda planta de Mexicali —Furukawa ya tiene otra en esa misma ciudad pero enfocada a la industria automotriz—, Shaikhzadeh dice que “a México venimos para aprender primero”.

El hecho de que la reforma constitucional del 2013 al sector telecom obligue a Teléfonos de México a compartir su red, sí puede complicar los planes de los fabricantes a la hora de vender sus tecnologías a los operadores, platica Foad Shaikhzadeh, sin dejar de matizar que el operador que en verdad pretenda contar con una red de tecnología avanzada, “tendrá que invertir”.

“Nosotros tenemos la clara visión de que la regulación debe abrir oportunidades. Pero también entendemos que (los mercados) son distintos. En Estados Unidos no es obligatorio abrir la red; en Europa sí es obligatorio y Brasil está en un punto medio; cada país tiene su caso”, dice Foad Shaikhzadeh y agrega:

“¿Que (la regulación de México) disminuye nuestras oportunidades? Sí, en un primer momento; más creo que en un segundo momento varias de esas compañías tienen el derecho de usar la red del otro, pero no es tán fácil. Entonces ellos tendrán que instalar también su propias redes”.