Venice/Playa Pensacola EE.UU. El presidente ejecutivo de BP, Tony Hayward, dijo que no planea renunciar por el enorme derrame de crudo en el Golfo de México, mientras los esfuerzos del gigante energético por contener el vertido parecen haber logrado avances.

La presión pública y política ha estado aumentando sobre BP, con base en Londres, para que cierre un pozo de crudo en el lecho marino y asuma la responsabilidad financiera por la limpieza y los daños provocados a los pescadores, industria turística y la vida salvaje.

Hayward se convirtió en el centro de la ira de los estadounidenses con BP cuando dijo el mes pasado a los habitantes de la costa del Golfo de México: "Me gustaría tener mi vida de vuelta", un comentario que muchos consideraron insensible y que motivó especulaciones de que no sobreviviría a la crisis.

"No ha pasado por mi mente. Claramente ha pasado por la mente de otras personas, pero no por la mía", dijo Hayward al diario Sunday Telegraph en una entrevista cuando se le preguntó si ha pensado en renunciar como jefe de BP debido a las críticas por el derrame.

Hayward declaró a la cadena BBC que cuenta con todo el apoyo de la junta directiva de BP y que la hoja de balance de la firma era sólida, pese a la caída en el precio de sus acciones como resultado del desastre.

"BP está operando muy bien hoy. Está generando mucho dinero. Generará entre 30.000 a 35.000 millones de dólares en flujo de caja libre este año (...) Tenemos la fortaleza financiera para superar esto", afirmó.

Leve esperanza. BP también parecía lograr progresos en su último intento por detener la filtración: una tapa de contención fijada al pozo dañado.

Hayward dijo que el domo estaba capturando una gran proporción del crudo filtrado y que esperaba que pronto se pudiera canalizar una "vasta mayoría" del petróleo hacia la superficie.

"La tapa de contención está desviando cerca de 10.000 barriles de petróleo por día hasta la superficie, que está siendo procesado en la superficie", dijo durante una entrevista con en el Reino Unido.

La cifra representa apenas un tercio, o en el mejor caso la mitad, de la cantidad de petróleo que se estima que fluye desde el pozo cada día, pero es un avance en una crisis que ya lleva 48 días.

La tasa máxima de captura del pequeño aparato de contención se estimó en 15.000 barriles por día, dijo el almirante de la Guardia Costera Thad Allen, quien lidera los esfuerzos federales contra el derrame.

"Estamos optimizando la operación. Tenemos más sistemas de contención para implementar durante la próxima semana, los que estarán en posición antes del próximo fin de semana. Así que cuando estos dos estén ubicados esperaríamos estar conteniendo la vasta mayoría del petróleo", sostuvo Hayward.

En una entrevista con la cadena CNN que será una de sus cuatro apariciones en la televisión estadounidense el domingo, Allen reconoció los avances pero dijo que era necesario hacer más.

"Estamos haciendo el progreso correcto pero no creo que nadie deba estar satisfecho mientras haya petróleo en el agua", manifestó.

"Diría que ha habido avances pero nadie debería estar satisfecho hasta que la recuperación haya terminado", señaló.

Aves muertas. Se espera que el impacto sobre el medioambiente y sus implicaciones para la política energética y las normativas del sector domine los programas en la televisión de Estados Unidos. Allen hará unas cuatro apariciones en televisión.

El gobierno de Obama postergó planes para aumentar la exploración petrolera frente a las costas debido al derrame.

El petróleo comenzó a filtrarse desde el pozo después de que ocurrió una explosión el 20 de abril en una plataforma de perforación en la que murieron 11 trabajadores. Científicos del Gobierno de Estados Unidos estiman que entre 12.000 y 19.000 barriles de crudo al día han estado fluyendo hacia el Golfo de México desde entonces.

La compañía encara una investigación criminal, demanda, una decreciente confianza de los inversores y cada vez más preguntas sobre su valor crediticio. El precio de sus acciones ha perdido cerca de un tercio de su valor desde el comienzo de la crisis.

BP dijo que ha gastado US$1.000 millones en el derrame y ah prometido pagar todos los reclamos legítimos de quienes hayan sido dañados por el desastre. Ha postergado una decisión sobre si suspenderá el pago de sus dividendos trimestrales, a pesar de la presión política en Estados Unidos para que lo haga.

Después de contaminar los pantanos que sirven como refugios a la vida salvaje en Luisiana y las islas frente a las costas de Misisipi y Alabama, la marea negra de crudo se dirige a las famosas playas blancas de Florida, cuya economía depende fuertemente del turismo.

Un tercio de las aguas federales del Golfo de México, unos 202.582 kilómetros cuadrados, permanecen cerrados a la pesca y está aumentando la cifra de aves y animales marinos muertos o heridos, incluidos tortugas y delfines.

"BP no lo puede detener, no creo que la Armada o el Ejército pueda detenerlo", dijo Michael Penzone, un empresario en Pensacola, Florida.