Washington. Lloyd Blankfein, el presidente ejecutivo de Goldman Sachs, el banco de inversión más poderoso del mundo, enfrentó un duro interrogatorio de legisladores estadounidense sobre por qué su equipo de ventas colocó títulos entre clientes, pese a que pensaban que eran "basura" y que el banco apostó contra ellos.

Blankfein, que regularmente bizqueaba como si estuviera confundido por las preguntas y fue interrumpido frecuentemente, dijo en una audiencia en el Senado que no veía problemas en que un creador de mercado como Goldman tomara posiciones contrarias a las de sus clientes.

"Usted va a apostar en contra de cada título (que esté vendiendo)", dijo el senador Carl Levin, presidente de la subcomisión permanente de Investigaciones del Senado. "¿Como espera usted merecer la confianza de sus clientes; acaso no hay un conflicto inherente aquí?", añadió.

Blankfein fue el último de los funcionarios y ex ejecutivos de Goldman Sachs Group Inc que trataron de defenderse de acusaciones de que inflaron una burbuja inmobiliaria, vendieron a clientes títulos basura e hicieron miles de millones de dólares con el colapso del mercado.

Funcionarios y ex empleados dijeron que Goldman estaba administrando el riesgo de las posiciones individuales y no haciendo una apuesta general en contra del futuro del mercado de viviendas.

Blankfein, quien fue el último en testificar, juró siete horas después del comienzo de la audiencia.

"La confianza de nuestros clientes no sólo es importante para nosotros, es esencial", insistió Blankfein. "Esa es la razón por la que somos una firma exitosa", añadió.

La sala de audiencias estaba llena de manifestantes, algunos vestían trajes de presidiarios y portaban carteles rosados en los que se leía "CULPABLE" y "GOLDMAN BANKSTERS (en referencia a gángsteres)."

Poco arrepentimiento.  Ejecutivos de Goldman se vieron incómodos cuando se les pedía que hojearan carpetas llenas de evidencia, de correos electrónicos y otras comunicaciones internas de Goldman.

Los ejecutivos insistieron que se hacían responsables por sus acciones, pero culparon de la crisis de las viviendas principalmente a asuntos más generales de la industria, y no a su propia conducta.

El ex jefe de hipotecas, Dan Sparks, ofreció lo más cercano a una disculpa. "Creo que está claro que los estándares crediticios se volvieron laxos", sostuvo.

Levin dijo a Sparks y a otros ejecutivos, "Deberían estar muy arrepentidos".

El operador de bonos de Goldman, Fabrice Tourre, dijo que no escondió información material a los clientes, en su primera aparición pública desde que la Comisión de Valores de Estados Unidos lo acusó a él y a Goldman de fraude en una demanda civil, por supuestamente ocultar detalles de un negocio a los inversores.

Consultado sobre si Goldman tiene el deber de informar a los clientes cuando apuesta contra ellos, Tourre dijo que la firma tiene el deber de comprar y vender títulos de los clientes, y añadió: "No tenemos el deber de ser asesores de inversiones".

Goldman se ha vuelto el pararrayos de las críticas sobre la conducta de los operadores, ante y durante la crisis financiera, que tuvo su auge en 2008 y fue el peor bajón económico desde la Gran Depresión.

La subcomisión ha mantenido una serie de audiencias sobre los orígenes de la crisis, apoyando el trabajo de un proyecto para reformar las regulaciones financieras.

Las audiencias recordaron a las de la Comisión Pecora que empezaron en 1932 e investigaron las causas del derrumbe de la bolsa de 1929. Esas audiencias encontraron prácticas reñidas con la ética que iban desde inversionistas coludidos para manipular los precios de las acciones y ventas de acciones a amigos de J.P. Morgan a precios de descuento.

El titular de esa comisión, Ferdinand Pecora, usualmente es recordado por popularizar la palabra "bankster", que en inglés combina los vocablos "banquero" y "gángster."