En lugar del estruendoso rugido que hace el motor de un tractor al arrancar, un silbido electrónico activa a este gigante, como si fuera un robot sofisticado. El aspecto es el mismo, pero con la propulsión eléctrica el coloso parece rejuvenecido. Se trata del tractor eléctrico SESAM que el fabricante de maquinaria agrícola John Deere ha desarrollado, con el fin de impulsar el uso de energías alternativas en un campo donde no es fácil introducir cambios.

Los vehículos eléctricos están ganando poco a poco cuota de mercado en el sector del transporte. Los avances más notorios se suelen reflejar en los coches, pero lo cierto es que en muchas ciudades se están llevando a cabo programas para introducir autobuses eléctricos con el fin de hacer más sostenible el transporte público.

En los coches, la introducción de normativas favorecedoras a los eléctricos, sin dejar de lado la capacidad de arrastre que ha demostrado Tesla, ha servido como acicate a otros fabricantes para crear sus propios modelos eléctricos. La cuota es aún mínima, pero el mercado se está formando. En agricultura la fase actual es más primitiva todavía.

El SESAM (Sustainable Energy Supply for Agricultural Machinery) de John Deere es solo el primero de su clase y aún no tiene fecha de lanzamiento. Pero es un indicador de que existe una necesidad en el mundo de la agricultura, aunque solo sea por la tendencia que está llevando los vehículos en general.

La compañía ya había dado algunos pasos en la construcción de vehículos propulsados por energías alternativas. Uno de sus modelos permitía la utilización de aceite vegetal como combustible, además de diésel, pudiendo aligerar las emisiones de dióxido de carbono en un 60%. El siguiente hito ha sido un tractor híbrido, que funcionaba con una batería y con combustible tradicional.