Río de Janeiro. El juez brasileño que maneja los cargos criminales contra la petrolera estadounidense Chevron, Transocean y 17 empleados, por un derrame de noviembre, permitió que dos de los acusados salgan del país para visitar a sus familias, mostraron documentos publicados el lunes en el sitio en internet de la corte.

La decisión podría ser una señal de que las cortes serán indulgentes con los acusados durante un caso criminal sin precedentes en Brasil que podría prolongarse durante años y resultar en condenas de prisión de hasta 31 años.

Los empleados, el superintendente en altamar de Transocean Gary Marcel Slaney, canadiense de 58 años, y el técnico de perforaciones de Transocean Brian Mara, británico de 45 años, recibieron autorización para salir de Brasil el 21 de marzo -el día en que los cargos fueron presentados- y volver el 19 de abril, según documentos del sitio en internet de la corte federal.

El par deberá entregar sus pasaportes cuando regresen a Brasil, dijo el juez Claudio Girão Barreto en su fallo, fechado el 20 de marzo, el día previo a la presentación de los cargos. Los 17 empleados recibieron el 17 de marzo la orden de permanecer en el país y entregar sus pasaportes.

Los abogados de Slaney y Mara sostuvieron que no habían visto a sus familias en semanas y que ya habían comprado sus pasajes antes de que recibieran la orden de entregar sus pasaportes. No se pudo establecer inmediatamente si otros acusados habían solicitado permiso para dejar el país.

Slaney y Mara supuestamente no tomaron las medidas apropiadas para detener la filtración. Slaney también está acusado de no actuar de acuerdo a las licencias, alterar documentos y romper normas legales y regulatorias.

No fue posible contactar inmediatamente a Slaney ni a Mara para que realizaran comentarios y funcionarios de Transocean en Brasil y Estados Unidos no estuvieron disponibles para entregar más detalles.

Transocean dijo la semana pasada que los cargos contra la compañía no tienen méritos y que defenderá a sus empleados. También dice que sus funcionarios actuaron de acuerdo a las normas.

Ninguno tiene residencia fija en Brasil y ambos estaban en el país sólo para trabajar en un turno de varias semanas en la plataforma Sedco 706 de Transocean, a 120 kilómetros de la costa de Brasil, que perforó el pozo que sufrió filtraciones en noviembre.

Si bien los fiscales dicen que el derrame de unos 3.000 barriles de petróleo es uno de los peores desastres ecológicos en la historia de Brasil, otros consideran que los cargos por el incidente son excesivos.

Un funcionario del regulador petrolero de Brasil dijo la semana pasada en una audiencia ante una comisión del Senado local que el derrame no causó daño ecológico detectable.

El derrame fue menos de un 0,1% del desastre que provocó BP en el 2010 en el Golfo de México.

Funcionarios de Chevron tampoco estuvieron disponibles para realizar comentarios el lunes. La compañía también afirma que los cargos no tiene méritos y son injustificados.