El Cairo. El juez que preside el juicio a Hosni Mubarak ordenó cancelar la cobertura televisiva de las audiencias hasta que concluya el caso, desatando la ira de los opositores del derrocado presidente egipcio, que prometieron desafiar la decisión con protestas en el centro de El Cairo.

Mubarak es el primer líder árabe que es juzgado en persona por las revueltas populares que han barrido Oriente Medio y la transmisión del proceso ha logrado audiencias masivas en la región.

Un juicio público era la demanda clave de los manifestantes que acamparon en la plaza Tahrir de la capital durante semanas en julio para exigir una audiencia.

"¡Absurdo!", gritó Sherif Mohamed, un ingeniero que seguía el juicio afuera del edificio del tribunal. "El caso es necesario para la opinión pública. No transmitirlo en vivo significa que hay un acuerdo con Mubarak", agregó.

"A Tahrir, allí voy ahora. El poder del pueblo es más fuerte que las personas en el poder", afirmó Mohamed Ali, de 35 años.

Mubarak está acusado de autorizar el uso de munición real para sofocar las protestas, de corrupción y abuso de poder.

El juez Ahmed Refaat ordenó que el proceso sea fusionado con el del ministro del Interior, Habib al-Adli, y el de otras seis personas que afrontan cargos similares con el fin de acelerar el juicio.

Manifestantes y opositores de Mubarak se arrojaron piedras mutuamente y se enfrentaron en peleas a los puños cerca del tribunal, instalado en un edificio de una academia policial en un suburbio de El Cairo.

Un avión aterrizó cerca del tribunal y poco después la televisión estatal mostró a Mubarak, de 83 años y con una chaqueta de color azul, entrando en camilla a la celda con barrotes de la sala.

Mubarak parecía tranquilo y rígido, con las manos sobre el pecho mientras intercambiaba unas palabras con sus hijos, Alaa y Gamal, que también están acusados en el juicio.

El ex líder, derrocado el 11 de febrero, viajó de El Cairo al centro del Mar Rojo Sharm el-Sheikh. Reportes médicos emitidos después de que fue trasladado al hospital tras un interrogatorio inicial en abril indicaron que sufría problemas cardíacos, depresión y desmayos.

"Quiero que la gente lea su historia y sepa lo que este gran hombre ha hecho por nosotros. Mantuvo Egipto estable. Ha sido humillado, pero está capeando el temporal con orgullo", dijo Ehab Sameh, de 30 años.

Posponen audiencia. Los líderes del mundo árabe han ocupado sus cargos de por vida y pocos han tenido que rendir cuentas. Pero si es hallado culpable, Mubarak podría en teoría ser condenado a la pena de muerte.

Más de 850 personas murieron durante el levantamientos y más de 6.000 resultaron heridos cuando el Ejército disparó munición real, balas de goma y usó cañones de agua y porras contra los manifestantes.

El juez Refaat pospuso la audiencia hasta el 5 de septiembre después de que el abogado de Mubarak, Farid al-Deeb, pidió tiempo para ver todos los documentos presentados en la corte.

Los abogados estaban divididos respecto a si la suspensión de la cobertura televisiva del juicio era algo bueno. En la sesión del lunes se vivieron escenas caóticas y se produjeron escaramuzas entre las decenas de letrados que buscaban plantear sus demandas.

"El público egipcio necesita un juicio transparente. Si no puede ver lo que está ocurriendo, van a circular rumores y el grado de vaguedad alrededor del juicio aumentará", dijo el abogado demandante Mahmoud el-Khoudary.

En cambio, otro de los abogados demandantes, Ahmed Hamrawi, opinó: "Es entendible suspender la transmisión en vivo de este juicio sensacional. Hay algunos abogados que están más preocupados por aparecer en cámara que por dar un buen argumento".