Santiago. Este lunes, la Junta de Accionistas de Banco Penta aprobó la disolución de la entidad y la designación de una Comisión Liquidadora, luego de haber solicitado la suspensión de la operación a la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras (SBIF) en septiembre pasado.

El proceso de cierre de Banco Penta comenzó hace dos años e implicó la venta de su cartera comercial al Banco de Chile y de la Administradora General de Fondos y la Corredora de Bolsa al Grupo Security. En paralelo, se inició la desvinculación de cerca de 500 colaboradores, muchos de los cuales fueron reubicados en compañías del rubro. Y en septiembre pasado se terminó de liquidar el 100% de los depósitos y se hizo una oferta pública por los bonos, los que fueron recomprados íntegramente por el banco.

El gerente general de Banco Penta, Francisco Navarro, explicó que se está cumpliendo con todos los procesos estipulados por la autoridad para liquidar el banco. “Después de 12 años de operación hemos llegado a la etapa final de un cierre doloroso, que nada tuvo que ver con la operación del banco, que implicó desvincular a cerca de 500 personas y dejar de atender a los clientes que por más de una década nos acompañaron y recibieron un servicio de excelencia”, precisó el ejecutivo.

La Junta de Accionistas también decidió poner término al funcionamiento del Directorio del banco, presidido por Alfredo Moreno, e integrado por Máximo Errázuriz, Fabio Valdés, Eduardo Chadwick, Rodrigo Muñoz, Juan Pablo Ureta y Alfredo Alcaíno. La Comisión Liquidadora quedó integrada por Francisco Navarro, Óscar Buzeta y Daniel Cox, y se encargará de los aspectos técnicos asociados al proceso de cierre, así como de devolver a los controladores de Banco Penta los cerca de US$300 millones que forman parte del patrimonio del banco.

La disolución acordada por los accionistas y los poderes otorgados a la Comisión Liquidadora entrarán en vigencia una vez que se inscriba en el Registro de Comercio y se publique en el Diario Oficial el certificado que da cuenta de la aprobación de la disolución por parte de la SBIF.