Río de Janeiro. La Justicia brasileña determinó este jueves que la constructora Odebrecht y el club de fútbol Corinthians de Sao Paulo devuelvan 400 millones de reales (US$125 millones) a la estatal Caixa Económica Federal por supuestas irregularidades en la construcción del estadio Arena Itaquera.

La sentencia, dictaminada por una jueza de Porto Alegre (sur del país), insta a Odebrecht, a Corinthians, al ex presidente de la Caixa Económica Federal, Jorge Fontes Hereda, y la Sociedad de Propósito Específico (SPE) Arena Itaquera SA a devolver el dinero, tras un acción iniciada en 2013 por un abogado de Porto Alegre.

El abogado Antonio Pani Beiriz cuestionó la legalidad del financiamiento de la Arena Itaquera, uno de los estadios construidos para el Mundial de Fútbol de 2014, en la zona este de Sao Paulo y que desde entonces es la casa del Corinthians, el segundo más popular del país y actual campeón brasileño.

Según el abogado, el negocio sería lesivo al patrimonio público, pues el crédito que la Caixa Económica concedió a la constructora Odebrecht para el estadio estuvo hecho por influencia política.

La jueza apuntó irregularidades en el financiamiento y llamó la atención al hecho de que el crédito de US$125 millones fuese concedido a una empresa que tenía un capital social en la época de US$300.

Pani Beiriz agregó que el crédito habría ocurrido fuera del plazo previsto por un agente que no era el inicialmente previsto (el estatal Banco do Brasil) y sin la exigencia de garantías sólidas de que éste sería pagado.

Inicialmente, el estatal Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) creó una línea de créditos en 2009 por 4.800 millones de reales (US$1.468 millones) para la construcción y reforma de los estadios de fútbol sedes del Mundial de Brasil en 2014.

El dinero lo prestaría el Banco do Brasil y se aprobaron 11 proyectos, con excepción de la Arena Itaquera, debido a la falta de algunas de las exigencias.

Ante la negativa del Banco do Brasil, la Caixa Económica aceptó financiar el proyecto del estadio.

Los cuatro acusados defienden la regularidad de la operación, y afirman que había la existencia de garantías suficientes para poder pagar el crédito, y que la deuda contraída, de 475 millones de reales (US$146 millones) estaría siendo negociada con base a ingresos futuros en la explotación del estadio.

En su decisión, la jueza María Isabel apuntó irregularidades en el financiamiento y llamó la atención al hecho de que el crédito de 400 millones de reales (US$125 millones) fuese concedido a una empresa (SPE Arena Itaquera SA) que tenía un capital social en la época de 1.000 reales (unos US$300).

La jueza también destacó que habría la necesidad de convocar una licitación previa para la elección de las constructoras que debían ejecutar las obras financiadas con dinero público, lo que no sucedió.

"Tras cuatro años, apenas una pequeña parte del crédito principal fue pagado, restando una inmensa deuda, con evidentes prejuicios a la Caixa Económica Federal. Y claro, estamos hablando de recursos federales, por lo que la más perjudicada es sin duda, la Unión Federal", agregó.

La Arena Itaquera fue la sede de Sao Paulo, la mayor ciudad de Brasil, en el Mundial de Fútbol 2014. Con capacidad para 49.000 espectadores, es la sede desde entonces del Club Corinthians. El estadio fue uno de los que tuvo un sobrecosto sobre su presupuesto inicial.

Valorado inicialmente en 899 millones de reales (US$275 millones), su precio final acabó sobrepasando los 1.200 millones de reales (US$370 millones).