Brasilia. Bajo la premisa de que los resguardos ambientales no están del todo aclarados, el juez federal Ronaldo Desterro decidió suspender la construcción de una represa hidroeléctrica en el estado de Pará.

En declaraciones a la agencia ambiental Ibama, el magistrado precisó que entre las condiciones incumplidas, se encuentra la recuperación de las áreas degradadas y la adopción de medidas para garantizar la navegabilidad de los ríos en la región.

El proyecto es visto con recelo por grupos ambientalistas e indígenas que afirman que implicará un daño a la vida silvestre y perjudicará la vida de 40 mil personas, cuyas tierras serán inundadas producto de las obras.

La represa Belo Monte generaría 11.000 megavatios, a un costo de US$11.000 millones, y su construcción se desarrolla sobre el río Xingu, tributario del Amazonas.

Se estima que será la tercera mayor del mundo después de las de los Tres Desfiladeros en China y la de Itaipú, coadministrada por Brasil y Paraguay.

Según indica el diario La Tercera, las autoridades apoyarían el proyecto pues aportaría energía renovable y limpia y han descartado que el impacto tanto a personas y medio ambiente sea un obstáculo para su funcionamiento.