Londres. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) advirtió este miércoles de un posible déficit de crudo en 2040 si no se invierte ahora en la región de Oriente Medio, de la que se dependerá para la mayor parte del suministro.

En la presentación en Londres de su informe anual, "Perspectivas para la energía mundial 2014", la directora ejecutiva, Maria van der Hoeven, avisó de que "las buenas condiciones actuales no deben hacer perder de vista los retos que se afrontan en el futuro".

Aunque actualmente no se pone en duda la oferta de petróleo, cuyo precio ha descendido a los US$80 por barril frente al descenso de la demanda, la Agencia señala que la "persistente inestabilidad" en Oriente Medio, y especialmente en Irak, amenaza la inversión y, en consecuencia, un adecuado suministro dentro de 25 años.

El economista jefe, Fatih Birol, explicó que, a medida que se reduce la producción desde países ahora en auge como Estados Unidos, Brasil y Canadá, la oferta de petróleo en dos décadas "dependerá en buena medida de Oriente Medio", mediante la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

Según las proyecciones de la Agencia, en 25 años la demanda de crudo pasará de los 90 millones de barriles al día de 2013 a unos 104 millones de barriles, un incremento -pese a todo- menor de lo esperado gracias a las medidas de eficiencia aplicadas por los países.

De acuerdo con el estudio, la distribución global de la demanda de energía cambia radicalmente en los próximos 25 años: se mantiene plana en Europa, Japón, Corea y Norteamérica, y aumenta en Asia (60% del total), África, Oriente Medio y América Latina.

La demanda de petróleo, con ese crecimiento descendente, se volverá plana en 2040, y procederá principalmente de China, que superará a EEUU como principal consumidor en 2030, y después de India y otros Estados asiáticos.

Al igual que se frenará el crecimiento de la demanda de petróleo por una mayor eficiencia energética y un cambio de la economía hacia sectores más ligeros de menos consumo, también se reducirá el avance de la demanda global de energía, apunta la Agencia.

Así, la demanda energética mundial crecerá un 37% de aquí a 2040, pero el crecimiento anual se irá reduciendo progresivamente de un 2% anual en los últimos veinte años a un 1,1% en 2025, según el informe presentado hoy.

De acuerdo con el estudio, la distribución global de la demanda de energía cambia radicalmente en los próximos 25 años: se mantiene plana en Europa, Japón, Corea y Norteamérica, y aumenta en Asia (60% del total), África, Oriente Medio y América Latina.

En 2040, la oferta de energía para satisfacer la demanda global "se divide casi en partes iguales entre petróleo, gas, carbón y fuentes de bajo carbón (nuclear y renovables)", señaló Birol.

En su "escenario central", que elabora a partir de tendencias actuales, la Agencia detecta una mayor presencia de las energías renovables, impulsadas por menores costes y más subsidios, que ascendieron a US$120.000 millones en 2013.

Birol advirtió a los países que subvencionan en cambio el acceso al combustible fósil (por un total de US$550.000 millones en 2013) que "están enviando el mensaje erróneo", pues se fomenta "la contaminación ambiental por emisión de C02 y no se incentiva la eficiencia energética".

El informe señala que, de aquí a 2040, la capacidad para producir energía nuclear aumenta en un 60%, con el incremento concentrado en cuatro países: China, India, Corea y Rusia.

Pese a este avance en capacidad, la contribución de la energía nuclear a la combinación del suministro energético global "se mantiene muy por debajo de su tope histórico", se apunta.

Aunque esta energía es positiva en cuanto a la reducción de emisiones, la Agencia subraya que "se enfrenta a la reticencia del público así como a riesgos regulatorios y mercados competitivos" y, además, requiere inversión para gestionar sus residuos y también el cierre de unos 200 reactores que quedarán obsoletos en las próximas dos décadas.

La demanda de gas aumentará un 50% para 2040 -el único combustible fósil que crecerá significativamente en ese periodo-, si bien los niveles de producción descenderán en 2030 a medida que baja la explotación de gas de esquisto en Estados Unidos, indica el organismo.

La AIE, que analiza el mercado energético para sus 29 países miembros, subraya que uno de los principales retos para un futuro sostenible es limitar el crecimiento de la temperatura del planeta a 2ºC, algo que no podrá conseguirse al ritmo actual.

Si no se reducen drásticamente las emisiones, "el mundo va en camino de un aumento de la temperatura de 3,6ºC a largo plazo", dijo hoy Birol, que instó a acordar "medidas significativas" en la cumbre de la ONU sobre cambio climático en París en 2015.