Tegucigalpa. Honduras impulsa un cambio en sus métodos para generar electricidad dirigido hacia fuentes renovables, en su intento de terminar la dependencia del petróleo en un proceso que rompería el monopolio en el mercado de la empresa estatal de energía.

El 70% de la energía eléctrica que consume Honduras es generada por plantas térmicas a base de combustibles derivados del crudo. Cuando se disparan los precios en el mercado mundial, se encarece el costo de producción y se acelera la inflación.

La estatal Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) aprobó la semana pasada la compra de 250 megavatios de energía renovable, en su mayoría de fuentes hidráulicas, en la más grande adquisición de su tipo. También contratará vía concesión o licitación otros 750 megavatios en los próximos dos años.

"Es parte de una política de gobierno para abrir el camino para que en unos 15 ó 20 años podamos liberarnos de la dependencia del petróleo y podamos producir 80% de nuestra energía de fuentes renovables", dijo a Reuters el gerente de la ENEE, Roberto Martínez.

Honduras, la nación más pobre de América después de Haití y Nicaragua, es un importador neto de petróleo y enfrenta severos desequilibrios fiscales y de comercio, y un crecimiento económico errático e insuficiente.

Se espera que la nación centroamericana consuma en 2010 unos 1.200 megavatios de energía eléctrica y anualmente su demanda se incrementa entre 5% y 10%, estimulada por la industria manufacturera de exportación, conocida como maquila, que tiene su principal mercado en Estados Unidos.

Podría romperse el monopolio. Honduras dispone de un potencial para generar unos 5.000 megavatios de energía renovable, en su mayoría de fuentes hidráulicas, según organismos financieros regionales.

La ENEE, que opera como un monopolio en la compra, comercialización y distribución de energía eléctrica y enfrenta pérdidas anuales de unos US$200 millones, no dispone de capacidad para invertir en nuevos proyectos de generación.

"Aspiramos que a más tardar en 20 años hayamos cambiado la matriz energética, de manera que tengamos 70% u 80% de energía de fuentes renovables privadas. Si no cambiamos la matriz actual los vaivenes del mercado mundial podrían volver inviable nuestra economía", dijo Martínez.

Productores de energía renovable prevén suministrar los 250 megavatios gradualmente a la ENEE a partir del 2011 y hasta el 2018 como parte de un proyecto que pretende generar hasta 700 megavatios que podrían venderse no sólo a la empresa estatal sino a cualquier otro cliente de Honduras o de la región.

Con una oferta mayor, se espera que la ENEE no sea la única compradora y comercializadora de energía renovable en el país, lo que liberaría el mercado energético.

"Esta energía favorece a Honduras pues será 50% y hasta 60% más barata que la térmica", dijo la presidenta de la asociación hondureña de pequeños productores de energía renovable, Elsia Paz. Estimó la inversión en la instalación de los 700 megavatios en unos US$2.100 millones.

El analista en energía, Angel Baide, dijo que en "este esquema donde los privados pueden vender a terceros su energía, la ENEE perderá el monopolio y deberá convertirse en un competidor más con su generación y sus redes de distribución".