Uno de los factores que necesitan resolverse de cara a la movilidad del futuro es la autonomía de los coches eléctricos. No en vano, el medio de transporte preferente en ciudades y en desplazamientos interurbanos es el automóvil. Y, si queremos que siga siéndolo, se necesitan baterías que duren más.

Es una demanda que existe desde el primer momento en que se conocen los coches eléctricos. Y sirve de argumento habitualmente a los detractores de este tipo de vehículos. Pero lo cierto es que las cosas han mejorado en los últimos años.

A falta de una solución revolucionaria, las baterías de los coches eléctricos han aumentado ligeramente en densidad energética. No es mucho, pero esto se une a la creciente maña de los diseñadores para acoplar en los automóviles baterías cada vez más grandes. Sumados estos dos factores dan como resultado que desde 2011 hasta 2017, la media de autonomía de los coches eléctricos haya aumentado más de un 50%.**

Según el Departamento de Energía de Estados Unidos, el rango medio que tenían los modelos eléctricos que circulaban en 2011 era de 117 km. En 2017 es de 183 km. Son datos para Estados Unidos, pero sirven como referencia de la situación en el emergente mercado de coches eléctricos.

Hay que destacar, sin embargo, que buena parte de este aumento de autonomía puede deberse al impacto de Tesla.

Lo cierto es que hace seis años no existía un gran catálogo de vehículos eléctricos. Los que estaban disponibles eran prácticamente los pioneros de una tecnología que acababa de nacer. Porque pese a los intentos de desarrollar coches eléctricos en el pasado, la primera intentona comercial no se ha dado hasta hace menos de una década.

Hay que destacar, sin embargo, que buena parte de este aumento de autonomía puede deberse al impacto de Tesla. Hay que recordar que los datos pertenecen al mercado estadounidense, donde la marca tiene una gran influencia. Y la autonomía de los modelos de esta marca es bastante superior a la que ofrecen otros fabricantes.

Habrá que ver cómo se desarrolla la estadística en los próximos años para comprobar cuál es la verdadera tendencia. Si la autonomía media sigue creciendo a buen ritmo, significará que el uso de estos vehículos comienza a normalizarse. Sería un signo de que los automóviles se usan para, si no larga, al menos media distancia.