La buena vendimia en marzo de 2020 –en la que la bodega chilena Concha y Toro logró una buena cosecha y antes de tiempo– fue un buen presagio de lo que sería el año para la que es la mayor exportadora de vino de América Latina, que alcanzó resultados históricos pese al escenario de pandemia por la expansión del COVID-19.

Y es que, según sus últimos resultados, en 2020 la compañía registró ingresos por 769.067 millones de pesos chilenos (alrededor de US$ 1.077 millones), lo que supone un crecimiento del 17,1% respecto al año anterior, y tuvo un destacado incremento en su Ebitda, del 42%, con 148.487 millones de pesos chilenos (cerca de US$ 208 millones). Su utilidad neta, asimismo, se elevó un 48,6% con relación a 2019, y fue de 77.994 millones de pesos chilenos (US$ 109 millones).

Se trata de un año récord logrado –según la compañía– gracias a su crecimiento en volumen de vino vendido, a las mejoras que han llevado a cabo en su mix de marcas y precios y al favorable impacto cambiario. Concretamente, las ventas de exportación de la bodega crecieron un 17,6% −un 4,9% en volumen− impulsadas por sus buenos resultados en Reino Unido (con un aumento en volumen del 23%), Brasil, los países nórdicos y México.

 “La compañía ha crecido muy fuerte en exportación. De hecho, hasta el cuarto trimestre llevaba ocho trimestres de crecimiento consecutivos. En el último trimestre de 2020, sorprendentemente, cayeron un poco más de lo previsto. Esperábamos un alza en los volúmenes de vino exportado del 9% y la caída fue del 3,5% debido a caídas del 30% en China y Europa del Este”, detalla Étienne Célèry, analista de Inversiones del Departamento de Estudios del Grupo Security. Célèry explica que los buenos márgenes de la compañía se deben no solo al alza en sus volúmenes, sino también a los menores costos en un contexto de buena vendimia. “La uva en Chile estuvo muy barata y eso les ha permitido crecer tanto en márgenes. 2020 fue el mejor año que ha tenido Concha y Toro no solo por el crecimiento afuera sino por los costos”, dice.  

La industria exportadora chilena, por su parte, tuvo un año mejor de lo previsto a inicios de 2020 –cuando se proyectaba un fuerte impacto en el comercio global– pero muy lejano al de Concha y Toro. Y es que las exportaciones de la industria vitivinícola fueron de US$ 1.467,5 millones y cayeron 0,4% en volumen y 3,9% en precio, según el gremio que representa a los productores vitivinícolas locales Vinos de Chile.

En su mercado doméstico, del mismo modo, Concha y Toro reportó ventas por 84.846 millones de pesos (US$ 119 millones) un 9,9% mayores a las de 2020, gracias a crecimientos del 5,3% en volumen y del 4,4% en precio promedio. Se trata de aumentos que se dieron en un escenario en el que los chilenos bebieron menos vino respecto a años atrás. Según las cifras preliminares de Euromonitor International, a nivel local se consumieron el año pasado 243,57 millones de litros de vinos –de todo tipo–, un 6,89% menos que el año pasado, mientras que en América Latina el consumo fue de 1.980,39 millones de litros, un 3,59% mayor respecto al año anterior.

En Asia, sin embargo, el volumen exportado de Concha y Toro se redujo en China y Japón, con descensos del 46% y 13%, respectivamente, relacionados en el gran país asiático con el COVID-19 y la limitación del consumo que conllevaron los cierres estrictos.

En lo que respecta al comportamiento de sus marcas, Concha y Toro destaca en su reporte el buen desempeño de su marca insignia Casillero del Diablo, y las marcas que agrupa bajo la categoría Invest, que crecieron 22,6% en volumen.