El mercado chino significa, por su tamaño y sobre todo proyección, una gran oportunidad para el Perú que hay que saber cómo aprovechar.

China ha crecido sostenidamente a tasas de alrededor del 10% en la última década, con un PIB per cápita que ha avanzado a una tasa promedio cercana al 11% anual. La amplitud del mercado chino es notable: cuenta con una población de 1.300 millones de habitantes, de los cuales 500 millones viven en zonas urbanas, y cuyo poder adquisitivo se incrementa año a año. Ya no están en China los salarios más bajos, ahora se encuentran en Pakistán, Vietnam e India.

El crecimiento en China se sustenta fundamentalmente en su desarrollo industrial y tecnológico, para lo cual importan grandes cantidades de materia prima, bienes de capital y bienes intermedios; y ya son varios los países latinoamericanos que tienen a China como uno de sus principales socios comerciales. Hoy, China es el segundo socio comercial del Perú. En 2008 exportamos a China US$3.738 millones e importamos US$3.714 millones con una balanza comercial positiva en US$24 millones; mientras que en 2009, exportamos a China US$3.531 millones e importamos US$3.267 millones con una balanza comercial positiva de US$264  millones.

No obstante, los beneficios del TLC entre el Perú y China no se limitan al intercambio comercial. Con la entrada en vigor de este acuerdo comercial, se espera que lleguen al Perú más inversiones provenientes de China y del Asia en varios sectores, como infraestructura, energía y minería. Y es que China ya no solo compra, invierte para garantizar su abastecimiento y consolidar su desarrollo.

Por ejemplo, es claro que hay un interés por parte de empresas chinas de invertir en el sector minero, y así proporcionar a su industria la materia prima requerida para seguir creciendo. Con ese objetivo, es necesario e indispensable seguir invirtiendo en infraestructura, puertos, carreteras y ferrocarriles, que posibiliten la extracción de la materia prima y su transporte a las vías de salida.

Por otro lado, es importante conocer la amplitud del mercado chino, lo que permitirá a los peruanos aprovechar plenamente el TLC. Hay que tener presente que cuando se importa de China existen diversos enfoques de negocios, distintos precios de productos y distintos niveles de calidad. Igualmente, cuando se exporta a China se debe tomar en cuenta también a los competidores locales, extranjeros y a los diferentes sectores del mercado. Un estudio previo del mercado permitirá obtener un mayor valor y que los productos peruanos tengan éxito.

Otro tema a destacar respecto a China es que tiene especial interés en el mercado brasileño, y en ese sentido ve al Perú como punto de entrada a la región latinoamericana, en la cual solo posee TLC con Chile y ahora con el Perú. Así, nuestro país, debe y puede convertirse en la puerta de entrada de China hacia Brasil, y este último también va a necesitar al Perú como salida hacía el Pacífico.

Por último, ante la entrada en vigencia del TLC en marzo pasado, resulta vital que las autoridades como el resto de ciudadanos enfrenten el mercado chino con miras a largo plazo. Esto requiere del apoyo del sector público y una fuerte promoción de los productos peruanos. Especialmente se necesita de la participación de PromPerú para que realice talleres en los que se capacite a las empresas peruanas en temas relacionados al comercio bilateral con China.  

En general, existe una complementariedad entre la productividad del Perú y China. De acuerdo con datos del Mincetur, por el lado de las exportaciones peruanas e importaciones chinas, existen coincidencias en los casos de las materias primas y manufacturas basadas en recursos naturales (productos mineros, pesqueros y agroindustriales); mientras que por el lado de las importaciones peruanas y exportaciones chinas, existe complementariedad en lo que se refiere a manufacturas no basadas en recursos naturales, principalmente bienes de capital (maquinaria y equipos) y bienes de consumo duraderos no producidos en el país, además de electrodomésticos y tecnología.

Ojo, el reto no es solo para los exportadores de las grandes empresas, sino que se debe buscar que también las mypes y las pymes puedan aprovechar el tratado comercial con China y las complementariedades existentes, que deben beneficiar a todos, incluyendo al consumidor que ganará acceso a productos electrónicos, tecnología, maquinaria y equipos a precios competitivos, que amplíen la gama de alternativas al momento de adoptar una decisión de compra.